Para empezar, de obrera no tiene nada, pero después de cada partido no faltan las caguamas. Todos somos unos hijos de mami. Pero eso sí, vamos rompiendo la liga.
Ni siquiera los trabucos del Roque y los Pampas, ni los arbitrajes rigoristas, tampoco los actores contra los que jugamos cada semana, ni las ausencias importantes. Nada nos para, hemos perdido, a huevo, qué hueva ganar todos, pero sólo ha sido una vez.
Somos la mejor ofensiva, la segunda mejor defensiva, el segundo lugar de la tabla, y eso por las pendejadas del suegro del Pepe.
El Julián y el Freddy se consagraron en la defensa, el Ramsés ha descubierto que conforme uno sube de peso, acaba siendo portero, el Cruz y el Luisma se entienden como si se conocieran de años, el Guille no deja de anotar, nos sobran cambios, extrañamos al Adrián; y yo, yo salí expulsado por doble amarilla y tocado de la pierna izquierda por segunda semana consecutiva; has de cuenta que se acabó Lost.
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