30/9/10

So

We're all hanging at La Taberna, bueno, menos el Edwin y el Jesse. Por alguna extraña razón que aún no logro descifrar, hablamos de cuán mamones son los meseros. Entonces a Frida se le ocurre decir: sí, y luego qué pedo con su camiseta de futbol. Corte.
(Si me conoces bien, sabes exactamente lo que sigue). Pues era sábado, ya sabrás. Lentamente pongo mi mano izquierda en el zíper de mi chamarra, lo bajo, y... tan tan tan, Superayado al rescate.
La impresión de Frida fue tal, que cuando nos fuimos de ahí, ellas ya no quisieron seguirle. Así.

No hay comentarios: