18/9/11

Pues ni hablar

Este fin de semana fue un desastre en términos futbolísticos. Ayer, La Raya dio una muestra más del bajón que viene arrastrando desde el torneo anterior. Tampoco se le exije que siempre juegue bien, ni que gane todos los partidos, pero si el equipo tiene un buen plantel, un buen DT, y no hay problemas en el vestidor o la directiva, entonces hay que cumplir.




A mí me gana la paranoia, y sólo puedo pensar que ayer el 'Chelito' pidió su cambio no por una lesión recurrente, sino porque sintió tristeza de anotarle un gol a su ex-equipo, y conociendo sus problemas psicológicos, inventó una molestia y se fue a los 15 minutos.

Se nota la desesperación en los jugadores, pero no entiendo por qué, vamos, como si el equipo no supiera a lo que juega, o se desconocieran. Todo salió mal, los cambios, el parado, la actitud, y para acabarla de chingar, expulsaron al 9.

Veo un bajón claro, incluso me hicieron recordar a los Rayados de los que yo me enamoré en el 2000, esos que se la pasaban peleando el descenso y al final se salvaban en el último sábado, en el Tec, cuando todos los partidos se jugaban a la misma hora.
Y no estoy preocupado, si hay un momento en el que se debe estar con su equipo, es este. Los corajes se me pasan en un día, al cabo que ya estoy enamorado.


1/4 de mi corazón

Y en Tijuana las cosas están cada vez peores. Si había un rival accesible y en casa, era el Puebla, o el Querétaro, o los Tecos; el problema es que no fue ninguno. Por alguna extraña razón los Xolos siempre jugaban mejor que el rival, pero al final perdían; les faltaba el manejo de resultado. Es por eso que no te explicas cómo le pueden jugar al tú por tú a los Diablos en su casa, y contra los Tecos juegan sin idea, en el Caliente, y pierden.



Entre la misma afición –esa que hoy se volcó en contra de su equipo– escuché que los jugadores le estaban tendiendo la cama a Del Olmo. Qué triste, Joaquín demostró su capacidad cuando llegó a esa institución llevando al equipo a la punta de la tabla, y posteriormente consiguiendo el tan ansiado ascenso a primera. Y es justamente hoy, que el menos culpable se va del equipo, porque a la directiva ya se le acabó la paciencia.

A ver quién agarra a los Xolos, y más importante, a ver si los levanta. Porque los directivos del futbol mexicano siempre se olvidan de un detalle: el DT despedido es el que conocía mejor el plantel, y quien llegue, tendrá que empezar a conocer a los jugadores, y éstos a su vez entender un nuevo sistema de juego.

Lo único que puedo decir es: Los Xolos tienen un cuarto de mi corazón. El factor clave de esto: este equipo también está peleando el descenso. Así de fácil.

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