Si analizamos detenidamente el ascenso futbolístico de Javier Hernández, encontramos una irregularidad en su trayectoria con respecto a la de cualquier futbolista mexicano que emigra al extranjero. Dejemos de lado los casos como el de Nery Castillo —y similares—, jugador que únicamente nació en México, pero de padres extranjeros, jugó toda su vida en Europa, hasta hoy.
Como cualquier joven promesa del futbol, el Chicharito dejó su país de origen rápidamente, no en términos de edad —porque marcharte a los casi 22 años puede ser sinónimo de tardanza; algo así como un Padawan—, sino desde que el futbol de su propio país lo vio por televisión, dispositivo indispensable en todo hogar mexicano.
A penas dos años después de consolidarse como titular en el Club Guadalajara, Jorge Vergara hizo labores de promotor con el Manchester United FC, y Javier Hernández dejó México; a dos meses del Mundial Sudáfrica '10 (Dios bendiga ese verano).
Como buen mexicano y consciente de la trayectoria de futbolistas mexicanos en Europa, el día en que se hizo oficial el traspaso del Chicharito al Manchester United FC, pronostiqué cuando menos un año de ocupar la banca en los Red Devils a Hernández Balcázar. Para la grata sorpresa de un servidor y la mitad del país —que es Chiva por default—, el Chicharito vio acción rápidamente. Debutó en un partido amistoso frente a los MLS All Stars, donde anotó su primer gol.
El panorama era alentador pero había que poner los pies en la tierra: partido de pretemporada. Sin embargo las expectativas de los mexicanos se volvieron realidad rápidamente. Javier Hernádez empezó a adquirir cada vez más minutos de juego con los Red Devils, hasta que se volvió titular. Titularidad que perdió entre el año pasado y este, tras un par de lesiones.
A pesar de las lesiones y bajas de juego con el Manchester United, Hernández Balcázar nunca había mostrado algún declive en su nivel mientras vestía el jersey de la Selección Nacional, quizá un poco en el partido debut de José Manuel De la Torre al frente del Tri, pero nunca tan notorio como ayer.
Anoche Javier Hernández confirmó que algo salió mal en su paso por Europa, no en su formación, sino en su auge. Normalmente, cuando un futbolista mexicano emigra a Europa, es porque en México no tiene cabida, vamos, rompe constantemente la liga, hasta que un directivo extranjero llega al precio, y la joven promesa abandona el país. Sin embargo, una vez llegando a su destino —Europa suele ser la constante—, el novel mexicano pierde la categoría después de una, o a veces media temporada. Para ejemplos: Manuel Vidrio, Carlos Ochoa, Pablo Barrera, Efraín Juárez, Omar Bravo, etc.
Y cuando los casos son de éxito como el de Rafaél Márquez, Andrés Guardado, o Héctor Moreno, las cosas sucenden así: el jugador mexicano promesa parte al viejo continente a un equipo de media tabla, tras una o dos temporadas un equipo con más renombre, sea de la misma liga u otra, lanza ofertas y el jugador inicia su asecenso; pero para esto el futbolista tuvo que ocupar la banca cuando menos una temporada, ser recambio, revolucionar al equipo en cada oportunidad, hasta ser titular.
Con el Chicharito sucedió todo lo contrario: casi desde que llegó se volvió titular, claro que a base de goles y buen futbol, pero aún así rápido. Después vinieron las lesiones, la pérdida del puesto en el cuadro titular, y ahora una posible salida.
No me preocupa en lo absoluto que atraviese por una baja de juego, tras el nivel mostrado y la exigencia requerida, es normal que caiga en un bache, momentario, porque estoy seguro que sabrá reponerse rápidamente. Mucho menos me preocupa que salga del Manchester United, una vez encontrado el club, Javier Hernández retomará el nivel que lo caracteriza, sobre todo si parte a un equipo de media tabla.
Lo que me preocupa en primera instancia, es que su mala racha por la que atraviesa, ya es demasiado evidente. Bastó un partido —el de ayer—, para notarlo no sólo en sus fallas, sino en cada expresión facial de Hernández al cometer un error; se le ve cansadísimo.
Pero si vamos todavía más atrás, y recordamos el porqué Javier Hernández dejó al Club Guadalajara, nos encontraremos con un delantero infalible, capaz de jugar en cualquier posición de ataque, generador de juego, excelente rematador de cabeza, ambidiestro, con ambas piernas bien educadas. Y eso es lo que me preocupa realmente, no sé dónde está esa versión del último gran héroe mexicano.
Recordemos que desde que el Chicharito empezó a jugar para el Manchester United FC, todos sus goles cayeron de manera casi accidental: con la cara, de rebote, solo para empujarla, etc. Y claro que eso tiene sus méritos, pero desde que dejó a sus Chivas, yo no recuerdo haberle visto ningún gol tan espectacular como los que metía de pierna izquierda al ángulo y desde fuera del área.
1 comentario:
La neta lo mejor que le puede pasar es irse a otro equipo, ahora con la llegada de Van Persie, Wellbeck va a ser la primera opción de recambio en la delantera. Y yo si me acuerdo de un golazo que le metió al Wolverhampton donde recortó a toda velocidad hacia adentro y se la bombeó al portero, también uno que le hizo al Valencia en la champions donde entrando al área le pega de zurda y la pone pegada al poste, y uno en tiro de esquina con la cabeza de espaldas (aunque este mas circunstancial).
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