11/5/13

Pesadillas, lo de siempre

No sé si tuvo que ver el hecho de haber llegado pedo, pero la pesadilla ahora sí estuvo inquietante.

Soñé, primero que el partido de vuelta (el de hoy), se estaba jugando contra Pachuca, en el Tec. Íbamos a verlo a un bar, y La Raya empezaba ganando a los pocos minutos de inicio, con un gol de David Toledo. Hágame usted el favor, David Toledo jugando con La Raya.

Por alguna razón, quienes eran mis amigos en el sueño, me distraían, y cuando volvía a ver la pantalla, el partido ya iba 2-2, con un gol de Héctor Herrera para los Tuzos. Nueva distracción, veo la televisión otra vez, y el marcador indica 1-0, igual que al principio. Súper confuso. Desperté.

En un segundo sueño, que en realidad fue un desastre, yo ya estaba en casa de mi Mamá con quienes voy a ver el partido hoy. En este escenario sólo veía imágenes de un ciclón auriazul. Jonathan Orozco sí jugaba el partido, pero era vapuleado por los delanteros Tigres. En cada imagen que veía caía un gol de los nicolaítas. El resultado final fue de 4-1 en favor de los locales, pero nunca supe si era el global, o sólo el del partido.

Ya sé, tengo problemas mentales por soñar estas cosas, y sufrir tanto a causa de ellas. Ya me imagino si una morra interesada en mí leyera esto, inmediatamente me mandaría por un tubo. Creo que no volveré a tener novia. Pero no importa, tengo a La Raya (re enfermo, el vato).

Y para no perder la costumbre, como el miércoles que vi el partido más impactante de mis Rayados, escribo esto porque realmente espero que el sueño de anoche no sea un presagio.



P.D. Hoy llega el Adrián, de Monterrey. Estoy seguro que eso significa algo, pero aún no sé cómo interpretarlo. Él siempre atrae las buenas vibras. Espero que sea el augurio de un buen resultado.

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