1/7/13

De la mano

Ayer estaba viendo la final de la Confederaciones con mi Madre, y justo cuando Sergio Ramos falló el penal, ella dijo: "A veces a uno lo hacen dudar, ¿verdad?" No supe a qué se refería, y mi silencio dio pie a su explicación: "Qué casualidad que Brasil gane por goleada, y que España todavía falle un penal. Justo con lo de las protestas y lo del Mundial el próximo año".

Yo también había pensado en una especie de arreglo detrás de este encuentro, pero debo admitir que no lo había analizado de manera tan detallada. Pero así parece ser. Bajita la mano, el futbol ha fungido históricamente como una especie de catalizador, de la mano de la política. Con certeza se saben pocos casos, pero la sospecha de otros tantos genera dudas.

La Selección Italiana durante el Mundial de 1934, bajo la dictadura de Benito Mussolini; el Real Madrid FC en la época del Franquismo; la Selección de Hungría en el Mundial de Suiza '54, conformada por militares y ex militares; la Selección de Alemania Federal, optimizada con los mejores jugadores de Austria y Suiza, a petición de Adolfo Hitler; la Selección Argentina en el Mundial del '78, durante la dictadura de Rafael Videla; son algunos de los pocos casos que el paso de la historia ha permitido constatar por quienes participaron, o por sus descendientes.

En México la situación no es diferente. Aún no se ha podido comprobar nada, pero basta con el hecho de que la Selección Nacional esté controlada por las dos televisoras con mayor injerencia en el país. Especialmente por Televisa, empresa evidentemente ligada a la política, con mayor lucidez desde hace unos seis años atrás, con el manejo de imagen de quien hoy ocupa el puesto de presidente de la nación.

Los nexos están ahí, la cuestión es querer verlos. Dos de los equipos de futbol con mayor convocatoria a nivel nacional (el Club América y gran parte de la Selección Mexicana), son propiedad de Televisa. Felipe Calderón, presidente de México en 2010, convence a Javier Aguirre de ocupar el banquillo Tricolor; la selección juvenil de México consigue por primera vez la medalla olímpica de oro, justo cuando en el país, la silla presidencial continúa en disputa.

En Tijuana, durante las elecciones internas del partido que gobernó a México durante 70 años, uno de sus candidatos y dueño del recién ascendido equipo local, atrae los reflectores de la prensa al declarar que el Club Tijuana es de los priístas. Esto, bajo el contexto de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hace 24 años que no gobierna el Estado de Baja California. Días después, el Club Tijuana hace historia al obtener el título del futbol mexicano por primera vez, a un año y medio de haber ascendido a la Primera División. Durante la final, puede verse a miembros del Grupo Atlacomulco (Toluca/Tijuana) en la gradería del Estadio Nemesio Diez.

Precisamente, durante la final en el Estadio Maracaná, el PRI lleva a cabo el cierre de campaña en la ciudad de Tijuana, y el candidato a la gubernatura de Baja California —curiosamente opositor al dueño del Club Tijuana, pero en su estadio—, afirma que "serán campeones como los Xolos".

Igual y son mis delirios.



César Camacho Quiróz, dirigente nacional del PRI. (Foto: AFN).

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