13/6/14

La cruz de mi parroquia

Cómo negar la raíz de la mayoría de mis emociones. Soy naco, me gusta el futbol. No me considero inculto ni pendejo para fines prácticos, pero cuando yo empecé a ver este deporte —el de excelencia en este país—, todavía no tenía conciencia de monopolios televisivos, políticos, futbolísticos, ni mucho menos de malos manejos o utilización del futbol como cortina de humo.

Por eso, anoche no pude dormir. Porque tengo casi 17 años siendo aficionado de 'a de veras' a este deporte, y aunque esté enojado por todo lo que rodea a la Selección desde que llegó Justino Compeán, no puedo evitar emocionarme cada que México inicia su participación en un mundial.

Desde anoche sabía que esto iba a invadirme, empezando por dormir tarde, y después despertarme casi cada 20 minutos desde las 5 de la mañana. Me confieso: estoy emocionado, aunque lo más probable es que dos horas y media después, esté mentando madres en este mismo espacio.

No hay comentarios: