Cómo negar la raíz de la mayoría de mis emociones. Soy naco, me gusta el futbol. No me considero inculto ni pendejo para fines prácticos, pero cuando yo empecé a ver este deporte —el de excelencia en este país—, todavía no tenía conciencia de monopolios televisivos, políticos, futbolísticos, ni mucho menos de malos manejos o utilización del futbol como cortina de humo.
Por eso, anoche no pude dormir. Porque tengo casi 17 años siendo aficionado de 'a de veras' a este deporte, y aunque esté enojado por todo lo que rodea a la Selección desde que llegó Justino Compeán, no puedo evitar emocionarme cada que México inicia su participación en un mundial.
Desde anoche sabía que esto iba a invadirme, empezando por dormir tarde, y después despertarme casi cada 20 minutos desde las 5 de la mañana. Me confieso: estoy emocionado, aunque lo más probable es que dos horas y media después, esté mentando madres en este mismo espacio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario