El pedo está así: un elemento no hace al equipo. En el campo hay siete, pero para que la escuadra deslumbre, se necesita la conjunción de todos.
El Sanabria se la rifó, jamás había parado con tanta seguridad. Ya sabemos como juega el Luisma; ayer se echó el equipo en la espalda. Los supuestos refuerzos de lujo fueron una mentada de madre, y yo me quedé en la banca por culpa de uno de ellos. El Ramsés justificó su capricho de no salir. Al Colombiano lo madrearon como a los cinco minutos; rodillazo en la costilla izquierda. Mermaron su rendimiento. Yo entré por él. Me partí la madre.
Al final el resultado fue el mismo de siempre ante Home Depot: derrota.
Me voy con las manos vacías. Esperaba retirarme como campeón en mi haber con el equipo de mis amores, pero eso ya no va a suceder. Fue un gusto ser el co-capitán de esta escuadra.
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