Quizá la mejor palabra para describirlo es 'inesperado', a pesar de que todo estaba más o menos planeado. El intercambio estaba en los planes, lo que pasó allá, no, especialmente lo de la Caro. Vivir en Tijuana estaba en el presupuesto, sin embargo algunos factores impedían que fuera algo concreto. Lo que pasó con la Elsa fue completamente inesperado, una especie de montaña rusa; en 14 días pasaron más cosas que en un año. Fue el año que más he pasado conmigo mismo, lejos de todos los que quiero; pero sirve de mucho. Lo que está pasando ahorita empezó el año pasado, y también fue sorpresivo. Y lo que pasó el viernes fue el cierre con broche de oro. A ver a dónde nos lleva el 2012.
P.D.: Quizá este lobo ya no esté tan solitario.
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