27/3/12

Fuck the police?

No voy a justificarme por lo que hice, estuvo mal, y tuvieron que arrestarme dos veces para entenderlo.

Por años me quejé de los policías, por cuán corruptos y prepotentes son, por su comportamiento, por la manera en que a veces tratan; y se los hice saber. Nunca me quedé callado mientras estuve frente a policías en una situación en la que abusaran de su autoridad, siempre les dije lo que pensaba. Se los grité en la cara, no a uno solo, a muchos, en conjunto, incluso dentro de la estación de policía. Y por eso me chingaron.

Mucha gente se ha reído de mí por hacer lo que hice, incluso amigos. Diciéndome cuán estúpido fui por pensar que iba a cambiar algo, diciéndome que debí quedarme callado. En parte tenían razón, pero yo no estaba buscando cambiar nada, sólo decía lo que pienso desde que tengo 14 años: los policías son una bola de corruptos. No todos, pero la mayoría. Entiendo que estén haciendo su trabajo, pero nada justifica ciertos niveles de violencia.

Me río de la gente que se burla de mí, porque ellos personalmente me han dicho cómo han preferido quedarse callados para evitar problemas, o han preferido que los 'muerdan'. Yo también dejé que me 'mordieran', una vez.

Ahora entiendo que el modo en que se manejan mis amigos es mucho más fácil, pero yo tenía que aprenderlo de manera empírica, tenía que vivirlo. Me tenían que arrestar, partirme la madre, encerrarme, pasearme; quizá porque siempre he sido menos maduro que todos, soy como un niño: me tengo que golpear para entender que así no se hacen las cosas.

Pero no me da vergüenza haber sido arrestado, ni que me haya partido la madre un policía, ni haber tenido que pagar las multas; para nada. Sé que habría sido más simple quedarme callado y dar dinero, pero no quería, quería saber qué se sentía gritarles en la cara 'todos ustedes son una pinche bola de corruptos'. Ahora lo sé, se siente bien, aunque acabas quedando como 'el pendejo que arrestaron por andar de hablador', pero ni que estuviera viviendo para el gusto de los demás.

Con la segunda vez quedaron claras algunas cosas, pero con lo que pasó hace dos semanas todo se puso en perspectiva; antes de eso no había aprendido nada. A mí no me van a poder venir y platicar sus hazañas con la policía, al menos no la gente que conozco. No voy a hacer de esto la máxima experiencia de mi vida; esto tampoco me convierte en la persona más madura ni más sabia, pero yo ya la cagué, y bien, y voy a interiorizar esa lección.

Entendí tan bien la cuestión de no contradecir a los policías, que incluso me vendí. Ahora los saludo cada mañana en los pasillos, sin problemas. Y sigo pensando que la mayoría de ellos son corruptos, pero también son personas, además ya no tengo ganas de decirles lo que es evidente e intrascendente (ya nos acostumbramos a que no sean honestos, y nosotros tampoco lo somos). Podría decirse que perdí, pero tampoco he quitado el dedo del renglón con el policía que me partió la madre. Eso está pendiente.

No, no he perdido nada, al contrario.

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