Acabo de hacer spagetti. Dos días antes del choque había cocinado spagetti. Ese platillo fue mi lonche aquel viernes; mañana es viernes. El choque fue en la madrugada de un sábado. Mañana hay fiesta, y la festejada también es alguien importante en mi vida –como el co-piloto–.
No sería estúpido pensar que estoy desafiando mi suerte, sería estúpido simplemente chocar de nuevo. La ventaja es que no tengo carro. Pero igual.
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