11/2/14

10

Soy como el jugador con la habilidad de un '10' por naturaleza, pero al que por caprichos del profe, le dieron cualquier otro número. Estoy en la banca. Siempre entro, un rato, y la rompo. Sólo necesito unos minutos para reafirmarle al profe que yo debo ser titular, aunque traiga otro número en la espalda; es lo de menos, un indicador nada más; lo importante es jugar.

Cuando por fin me dan chance de entrar a la cancha, mando pases filtrados, precisos, justo para que acaben en gol. Pero el centro delantero con el que me toca jugar, no anda tan fino por estos días. Por eso no luzco tanto. No importa, que si me dejo caer por las inseguridades o desconcentraciones de mi compañero, voy a acabar mal; y yo para qué necesito eso, si ahorita ando en mi mejor forma.

Sigo esperando en la banca; siempre listo. Ya sé qué es lo que tengo qué hacer cuando sea que vaya a entrar. El profe sabe que estoy ahí, y puede contar con mis servicios cuando quiera. Sólo es cuestión de que se decida a darme más minutos de juego, y se deje llevar por mi estilo.

No hay comentarios: