Los Rayados y tú.
18/2/14
17/2/14
Silbatazo final
...por ahí del minuto 72, la defensa rival está súper mal parada, y hay oportunidad de darle vuelta al resultado en un contragolpe. Haces tu última jugada. Tú eres el último hombre al frente, vas contra dos nada más: líbero y portero. El primero te da un poco de lucha, pero tu velocidad lo deja pagando. Ya sólo falta el arquero, a quien te quitas con un recorte hacia adentro. Avanzas solo frente al marco, y defines de pierna derecha; parte externa, toque suave, el balón hasta da unos votes. Fácil. Tu festejo es el de siempre en este tipo de escenarios: trotando con el dedo índice derecho al aire; vista al suelo. Es un buen gol, pero ya sabes.
Unos instantes después del gol que ha puesto en ventaja a tu equipo, el profe te saca de cambio, y en lo que queda de tiempo, pierden el partido.
Al día siguiente, el profe personalmente habla contigo, y te dice que no pierdas más tu tiempo: "En este equipo nunca vas a ser titular. No eres lo que el cuadro necesita". Y dice toda una sarta de estupideces para intentar hacer de tu despedida algo menos incómodo, pero cada frase va superando a la otra, en un sentido ridículo. Hasta el punto en el que dice que puedes regresar a jugar partidos amistosos cuando se requiera de refuerzos. (No mames) te cagas de risa. Sin duda, fue un error jugar para este Club.
Minutos después, haces tu maleta y te vas. Nunca volverás al Club. Es más, hasta te llega la idea de que quizá te estás equivocando de liga y perteneces a una de menor nivel. O a ninguna, en todas es el mismo resultado. Quién sabe cuándo vuelvas a jugar profesionalmente, porque cada paso por un club te confirma que lo mejor es llevarla tranquila y echar puras cascaritas.
11/2/14
10
Soy como el jugador con la habilidad de un '10' por naturaleza, pero al que por caprichos del profe, le dieron cualquier otro número. Estoy en la banca. Siempre entro, un rato, y la rompo. Sólo necesito unos minutos para reafirmarle al profe que yo debo ser titular, aunque traiga otro número en la espalda; es lo de menos, un indicador nada más; lo importante es jugar.
Cuando por fin me dan chance de entrar a la cancha, mando pases filtrados, precisos, justo para que acaben en gol. Pero el centro delantero con el que me toca jugar, no anda tan fino por estos días. Por eso no luzco tanto. No importa, que si me dejo caer por las inseguridades o desconcentraciones de mi compañero, voy a acabar mal; y yo para qué necesito eso, si ahorita ando en mi mejor forma.
Sigo esperando en la banca; siempre listo. Ya sé qué es lo que tengo qué hacer cuando sea que vaya a entrar. El profe sabe que estoy ahí, y puede contar con mis servicios cuando quiera. Sólo es cuestión de que se decida a darme más minutos de juego, y se deje llevar por mi estilo.
8/2/14
Jojo
Entonces se acaba el partido, perdimos, simón, la 'afición' del Perro se sigue burlando, etcétera. Se juntan todos los Rayados que fueron a ver el partido justo detrás de nosotros (obviamente yo traigo el jersey de 'Miamor'), y una morra grita: ¡Aldo, por qué te fuiste! Y yo así de *_* 'No mames, morra, ¡cásate conmigo!'
3/2/14
15/1/14
11/1/14
Say
"Está bien, hombre. Cuando un chavo es aficionado a un equipo de futbol, es más fiel".
-The KKK.
8/1/14
9
No soy como Hugo Sánchez. Soy como Jorge Campos entre las épocas de Mejía Barón y el Bora: medio tiempo en la puerta, seguro, rápido, imbatible; y cuando el equipo ataca, como líbero; y en el segundo tiempo, en el área rival, afuera o adentro, pero siempre destanteando a los oponentes; un payaso. Soy como Peláez antes de ser corrompido por el poco poder que lo hizo perder el piso; justo en el 98', cuando metió los dos únicos tantos en aquella goleada frente a Noruega; cuando entró de relevo contra Corea del Sur y puso el empate que después se convirtió en victoria; cuando entró de relevo contra Holanda y rompió el cero en Saint Etienne. Soy como Abundis en la Copa Confederaciones del '99: zurdo. Soy como el Tano cuando debutó con el Tri: en el momento justo en que prendió esa bolea y la puso pegada al palo, abajo, allá en Jalisco. Soy como Jared Borgetti del 2001 hasta que se retiró; para ser más preciso, como cuando le quebró la cintura a Carlos Gutiérrez en Colombia; como cuando anotó aquel gol de cabeza frente a Italia, en Corea del Sur; como cuando se lanzó de chilena y reventó el travesaño en el Azteca. Soy como Aldo todas las veces que remató de cabeza, haya entrado o no; como cuando bajó de zurda aquel pase de Lucho en tres cuartos del campo, enfiló al área, y con un quiebre se quitó a Dueñas y a Almazán, para después definir poniéndola en la esquina inferior izquierda de Talavera; festejo de brazos abiertos, trotando. Estoy en el Tec, estoy en mi cancha, pues. Regularmente juego solo, ya sea fabricando mis jugadas, o jugando como poste. Pero ya vi un 'Cabrito', o un 'Lucho', o un 'Chupete', con el que me gustaría hacer una dupla letal.
1/1/14
Espejo
"Es algo súper difícil. Pero es como cuando a los dos les gusta la misma serie de televisión, nomás que ustedes coincidieron en que los dos tienen OCD".
- Karen.
- Karen.
7/12/13
Ocho
Soy como Alberto García Aspe en los noventas. Pero no cuando falló aquel fatídico penal contra Bulgaria en el mundial del '94, sino como cuando distribuía pelotas a diestra y siniestra en el medio campo mexicano; como cuando puso el balón pegado al poste, en aquel penal cobrado contra Bélgica en tierras francesas. Soy como Braulio Luna en la época de Bora Milutinovic; cuando recorría las bandas cual extremo, poniendo certeros pases al área rival. Soy como Pavel Pardo en la era La Volpe; el capitán, certero, con un toque privilegiado de pelota, capaz de anotar un gol desde tres cuartos de cancha, en un momento impensado para el arquero rival; con la madurez necesaria para saber cuándo se tienen que lucir los demás. Soy como Israel Castro justo en el momento que apretó la mandíbula y sacó un derechazo imparable para Tim Howard, poniendo el empate a uno el día que México rectificó el camino rumbo a Sudáfrica. Soy como Luis Pérez en La Raya desde Miguel Herrera hasta que salió. Así, tal y cual. Soy como Ángel Reyna en octubre del año pasado, y como todas las veces que con base a su rendimiento, le mostraba al Chepo quien debía ser titular en el medio campo mexicano. No soy como Layún.
4/9/13
De pie
No hay manera de posponer esto. Es como inevitable. Todo ciclo debe cerrarse. Quizá lo más difícil, es aceptarlo. La muestra está en las ruedas de prensa: los futbolistas lloran cuando anuncian el final de su carrera. Lo que nosotros no vemos, es el sentir de sus compañeros en activo, a quienes ese futbolista les dio lo que ellos consideran los mejores años de su carrera.
Llegas a un equipo. Juegas una, dos, tres temporadas. Por un compañero de equipo, es que llega un nuevo refuerzo. Lo conoces, aún no se entienden tan bien en la cancha, es más, casi no les toca jugar juntos. Pasa el tiempo y tu compañero que trajo a ese refuerzo deja el club para emigrar a otra institución. Las circunstancias se dan y el refuerzo y tú juegan juntos su primer partido; se entienden tan bien que les toca repetir al siguiente encuentro. Y después otro, y otro. Hacen click. Son como esas parejas de jugadores que no puedes evitar recodar, como en una onda Cabrito y Tano; o Jared y Pony; o Chelito y Lucho, etcétera. Se vuelven más que compañeros de cancha, se vuelven amigos.
Su nivel de entendimiento es tal que todo el mundo futbolístico los ubica como una dupla letal. La prensa empieza a verlos convivir constantemente fuera de las canchas, pero en el buen sentido de la frase; caen bien, vaya. Llegan los primeros rumores: "La dupla letal será separada, el refuerzo estrella del club suena para emigrar al futbol chileno". Te emocionas. Qué gusto que tú compañero cause buena impresión en otras ligas del mundo, hasta el punto de que lo quieran contratar.
Y así es, a los pocos días de incesantes encabezados y planas con respecto a su partida, es él quien llega y te lo confirma. La felicidad es mutua. Hay que celebrar.
Juegas una temporada sin él. La realidad es que el paso del equipo es bueno, pero todo el club sabe que si él estuviera jugando, les iría mucho mejor. Finalmente tu compañero vuelve y las cosas inician su curso de nuevo.
Pero al poco tiempo empiezan nuevos rumores. El profe no está contento con tu rendimiento y lo más probable es que te vayas del club una temporada a préstamo. Tú no quieres, pero el profe manda y tienes que obedecer. Te vas. Tu compañero —perfecto— asimila tu partida con tranquilidad, incluso te da ánimos: "no te preocupes, yo sé que pronto regresas". A las pocas semanas el profe decide romper toda relación con el club al que pertenece tu carta. La institución se hace de los servicios de un nuevo DT, y él te quiere de vuelta en el club. Regresas; tú y tu compañero se reencuentran.
Ese año la famosa dupla letal le hace honor a su nombre, y rompe todas las líneas del equipo al que enfrente. Deslumbran. Son implacables. Su ritmo de juego es tan bueno que ninguno de los dos sufre lesiones. No hay quien los detenga. A pesar de que todos los equipos rivales los tienen bien estudiados, sus movimientos son impredecibles. En el primer semestre del año no logran el campeonato, pero se quedan cerca. Su rendimiento ha sido tan bueno, que tu compañero nuevamente emigrará al extranjero, pero ahora como refuerzo de pretemporada; a préstamo, vaya. Disputará una gira europea con un equipo español. Tú te quedas, pero tranquilo, porque nuevamente compruebas la calidad de tu compañero.
Mientras, tú te partes la madre haciendo la pretemporada en el futbol local, sabes que tu compañero regresará en gran nivel, y no quieres desentonar una vez que vuelvan a jugar juntos.
Y entonces él regresa. Hay fiesta. La mera felicidad. Con el paso del tiempo has comprobado que más que compañeros de cancha y amigos, son hermanos.
Inicia la segunda temporada del '10. A jugar de nuevo. Parece que nunca han sido separados. Su nivel de juego y entendimiento en el campo ya es algo ridículo. Es como cuando jugabas el ISS '98 y escogías a Brasil: les ponías un baile a todos; casi desde cualquier punto de la cancha virtual, metías gol. Si en los estatus del equipo hubiera una medida de química, el indicador sería de '99'. Así, güey. Para no hacerla más de pedo, esa temporada tú acabas como campeón de goleo, tu compañero como líder de asistencias, y el equipo es campeón.
Al final de esa temporada hay nuevos rumores, y ahora eres tú quien suena para reforzar a un equipo en Sudamérica. El rumor se vuelve realidad, y te fichan para jugar con un club paraguayo por una temporada; vas a préstamo. Y antes de que te vayas, tu compañero también deja el club, pero ya no es a préstamo, han comprado su carta. Así que cuando vuelvas, ya no jugarán juntos. Lo que tú no sabes es que el 'no volver a jugar juntos', es para siempre.
Regresas de Paraguay, la rompiste. Pero mientras estabas en aquel país, te informaron que has sido prestado a otro club. Una vez en tu nueva casa, empiezas a sentir la recaída en el nivel de juego. Tus compañeros son nuevos, el entendimiento no es el mismo, es toda una nueva experiencia. Por otro lado, tu hermano la está rompiendo en su nuevo equipo. Te da gusto por él, pero al mismo tiempo sientes frustración al no poder jugar a su lado. Pasa la temporada, y tu carta es vendida, pero a otro club distinto; vas de un lado a otro, estás desorientado. Extrañas como nunca los mejores partidos de tu carrera, esos que jugaste acompañado de tu hermano. Mientras, él se consolida como figura en su institución.
Entonces empiezas a entender que se acerca su retiro, porque él es inteligente y mejor se retira en lo más alto. Llevar tu proceso emocional con calma te hace ver todo con claridad. Empiezas a retomar tu nivel, sin un compañero estrella, sino con quien tengas que jugar. Ahora sólo esperas que tu hermano te diga que se marcha. No importa, él sabe por qué lo hace, después de todo, siempre ha sido más maduro y centrado que tú; sólo lo has visto cometer un error desde que se conocieron. Su decisión es natural, y ahora fuera de las canchas, sin duda se convertirá en una leyenda de la institución en la que jugaron juntos, y nuevamente se consolidará como crack, pero en algún cargo directivo. Sonríes.
La noche de su partido de despedida, estarás donde él quiera que estés: en la cancha, jugando por última vez a su lado; en la banca, esperando que te de la indicación para que entres y puedan hacer una última 'pared'; o en la gradería, ondeando el jersey que trae su nombre y número en la espalda, y coreando sus goles. Eso sí, siempre de pie.
Para mi hermana, que apenas ayer me acaba de decir que se va a casar.
31/8/13
26/8/13
Sentimientos encontrados
Los hechos simplemente confirman cuán acertado fue mi diagnóstico sobre la situación por la que atraviesa el equipo albiazul, La Raya, mis Rayados, etcétera.
En realidad no estaba tan preocupado por la racha de malos resultados, de alguna manera me mentalicé y entendí que todos los equipos pasan por ese bache después de tantas alegrías; es algo natural. Pero en mi cabeza la idea de que ciertos referentes del equipo dejaran la institución, no tenía cabida, ni sentido.
Primero lo de Lucho. Compre su jersey en enero del año pasado, y cinco meses después anunciaron la salida del último capitán mexicano. Por su edad, ya no volverá para retirarse con La Raya. Después anunciaron las salidas de Reyna y Carreño, una dupla que se entendía de maravilla dentro y fuera de la cancha, además de ser una especie de cambio en paquete, ingresando a la cancha los dos juntos para resolver partidos y conseguir triunfos. Como el de Querétaro en el Tec en septiembre del año pasado; qué voltereta.
El colmo llegó hace apenas dos meses. 'Miamor' se fue para siempre. Me deja tranquilo el hecho de saber que llegar a Chivas era algo que él buscaba desde antes de ser rayado. El problema es que llegó al Rebaño en un momento de crisis, una que difícilmente él podrá acabar.
Lo de hace dos sábados ya fue de risa. El supuesto fichaje más importante del Club Monterrey, Dorlan Pabón, deja el equipo para regresar a España —ahora con el Valencia—, habiendo jugado sólo seis fechas. Algo ridículo, sobre todo considerando el nivel de entendimiento alcanzado con Humberto Suazo.
Y ayer, sucedió lo que confirma mi teoría: el equipo rayado volverá a pasar por temporadas difíciles. Más derrotas, empates, falta de consistencia, desentendimiento entre afición y equipo, inasistencia a liguillas, etcétera.
La salida de Víctor Manuel Vucetich, 'El Vuce', ese señor que a base de resultados reiteró su talento en el banquillo, marca un parteaguas en la institución. Su partida es el 'reset' obligado en el transcurso del tiempo.
Sin embargo, quizá la salida más importante de todas, y que yo ignoré hasta el grado de desprestiagiarla, fue la de Jorge Urdiales. Tal parece que este hombre era mucho más inteligente de lo que pensé. A partir de que él dejó al Club Monterrey, sucedieron todas las cosas mencionadas anteriormente, que a su vez han significado entrar en este declive futbolístico.
Pero al mismo tiempo estoy un poco contento. A mí sí me agrada la llegada de José Guadalupe Cruz al banquillo albiazul. Estoy consciente de que hace mucho no logra consolidarse con ningún equipo, pero en una situación muy similar llegó el Vuce a La Raya. Además, es un tipo muy centrado y ecuánime. Me tocó escuchar sus declaraciones en la rueda de prensa tras la derrota de Jaguares ante Tijuana, en octubre de 2011, y me pareció bastante acertado en sus respuestas; no tiene conflictos en reconocer sus errores o ser cuestionado de manera incisiva.
El problema es que ya la cagué. En cuanto leí la noticia sobre su contratación como timonel rayado, imaginé a una Raya totalmente vertical, Lavolpista, pues. Una expectativa muy alta, completamente opuesta a lo expresé líneas atrás.
22/8/13
OCD
Voy que vuelo para convertirme en este vato. Eso de las puertas me pasó una vez. Por ahí lo pueden encontrar en los primeros posts de este blog.
6/8/13
Soy...
Soy como el hincha que brinca ondeando su jersey al aire. Soy como el Luis cuando se emocionaba porque Aldo De Nigris aparecía en pantalla. Soy como Humberto Suazo cuando trota después de anotar un gol, con el dedo índice derecho, al aire. Soy como el Chelito cuando sonríe después de haber reventado el travesaño. Soy como el Cabrito haciendo pedazos la banda derecha. Soy como Lucho cobrando un tiro libre. Soy como Neri Cardozo abrazando a Calero después de fallar una oportunidad clarísima. Soy como Mier barriéndose en el área sin cometer penal. Soy como el Jona sacando un disparo del ángulo. Soy como Zavala recuperando el balón en medio campo y distribuyendo juego. Soy como 'Miamor' rematando de cabeza y poniéndola en el ángulo, para resolver el encuentro.
5/8/13
Resumen Jornadas 3 y 4
Con La Raya pasa algo chistoso. A pesar de que hay un cambio considerable en el plantel (Ayoví, Morales, y por supuesto, 'Miamor', ya no están en la lista; ni volverán), el resto del cuadro parece no haber cambiado el chip en cuanto al sistema de juego. Uno pensaría que sin Aldo, el equipo se plantaría en la cancha tal y como lo hizo frente a Tigres en el Tec, hace tres meses. Después de todo, dominaron el estilo de juego durante esos 45 minutos. Pero eso fue todo. En la Liga, los albiazules siguen siendo los mismos que el torneo pasado. Parecen haber olvidado que 'Miamor' —y su último poste como referente del equipo—, ya no está más. Parece que al igual que un servidor, ellos también están 'enciclados'.
Mientras tanto, en la Copa la situación es distinta. Aunque sólo haya sido en un partido, el equipo rayado mostró mayor solidez en defensa, y equilibrio en todas sus líneas, viéndose mejor que en cualquiera de los cuatro partidos de liga. Para muestra, el resultado de 4-1.
Quizá los aficionados estemos entendiendo mal las cosas. La última versión consistente de La Raya fue hace un año, y de ahí para acá, ya hay muchos cambios en el plantel. Primero se fue Lucho, después Reyna y Carreño; posteriormente el Cherokee; ahora Ayoví, Morales y 'Miamor'. Y entre titulares y revulsivos, el cuadro debe adaptarse a otros estilos de juego, ya que si bien los refuerzos son en las mismas posiciones, las características propias del jugador siempre tienden a variar.
Con todo este pedo de la política local, me viene a la mente el término 'transición'. A mi ver, este es el mejor calificativo para describir la situación por la que pasan mis Rayados. No es que la fórmula del Vuce se haya agotado, ni tampoco que los jugadores estén fuera de ritmo. Simplemente les falta un poco de entendimiento. Debemos estar mentalizados para un par más de torneos inconsistentes, en los que probablemente se nos escapará un boleto a la Liguilla. Unas por otras.
Fecha 3:
- Cementeros 1 - 1 Jaguares (Cementeros: Pavone. Jaguares: Hurtado).
- Potros 1 - 1 Zorros (Potros: Sepúlveda. Zorros: Bravo).
- Perros 1 - 0 Tuzos (Perros: Olsina).
- Chivas 0 - 2 Tiburones (Tiburones: Marrugo, Reyna).
- Diablos 0 - 0 Pumas
- Camoteros 1 - 1 Santos (Camoteros: Noriega. Santos: Rentería).
- Gallos 3 - 3 Rayados (Gallos: Cosme, Paredes, Corona. Rayados: Chupete, Zavala, Pabón).
- Tigres 1 - 2 Monarcas (Tigres: Pulido. Monarcas: Montero, Mancilla).
- Esmeraldas 1 - 1 Águilas (Esmeraldas: Boselli. Águilas: Layún).
Fecha 4:
- Águilas 3 - 0 Zorros (Águilas: Mina, Jiménez, Sambueza).
- Tiburones 3 - 2 Cementeros (Tiburones: Reyna [2], Chiapas. Cementeros: Barrera, Cortés [A]).
- Tuzos 1 - 1 Esmeraldas (Tuzos: Ayoví. Esmeraldas: Arizala).
- Rayados 1 - 1 Diablos (Rayados: Pabón. Diablos: Velásquez).
- Santos 2 - 0 Gallos (Santos: Chato, Cepillo).
- Monarcas 2 - 1 Perros (Monarcas: Mancilla [2]. Perros: Martínez).
- Jaguares 4 - 2 Camoteros (Jaguares: Ochoa [2], De Buen, Viatri. Camoteros: Chango [2]).
- Pumas 0 - 2 Tigres (Tigres: Danilinho, Chilindrina).
- Chivas 1 - 0 Potros (Chivas: Márquez Lugo).
P.D.: Ni siquiera he tenido tiempo de estrenar mi magitel. Ahora que por primera vez lo tengo desde el inicio del torneo.
4/8/13
19
Conocí a una morra ayer. Regularmente no escribo de estas cosas, pero también regularmente no conozco morras así. Es portero –no es que sea transexual, sino que así se escribe el puesto; es como cuando un hombre es defensa, no le ponemos 'defenso', anyway– de la Selección Mexicana Femenil Sub 20. Sí, ahí está el problema.
Fue mundialista el año pasado. Trae el '21' en la espalda (híjole). Yo le pregunté (ni modo que no). Coincidimos en que el mejor jersey de los porteros –hombre o mujer– del Tri en cualquiera de sus categorías, es el amarillo. Hablamos de todos los uniformes. Imaginen mi éxtasis: a cualquier otra morra hablar de algo tan estúpido como el uniforme de un futbolista le parecería lo más aburrido e irrelevante para conversar. A ella no.
Me gusta. Le gusto. Ninguno de los dos sabía que el otro estaría en la convocatoria, pero teníamos la idea de que igual y nos tocaba jugar juntos. Primero fue como un interescuadras en espacios reducidos, cada quien por su lado. Después nos dieron descanso, para posteriormente iniciar el encuentro. En esta ocasión me tocó ser titular. Las cosas ya iban bien pero aún así, el profe sintió que al cuadro le faltaba un revulsivo, entonces entró ella. Fue un click inmediato. Fue como cuando el Cabrito y Sinha jugaron por primera vez juntos en la Selección de La Volpe: se entendieron a la perfección desde el primer minuto. Sus toques eran naturales, sin preguntar. Bailaron a quien quisieron por aquella banda derecha. Nosotros también bailamos.
Es como hacer trampa. A penas con alguien menor que yo, es que consigo la atención de una mujer. O sea que soy como un perdedor, o como el clásico gandalla que siempre le tira la onda a las morras más chicas, para que aumente su probabilidad de éxito. La diferencia es que yo no le tiro la onda a ese tipo de morras, lo de anoche fue circunstancial, y no es que me justifique (o a lo mejor sí), simplemente no estaba enterado de tal situación.
Lo demás es lo de menos. Quizá no la vuelva a ver. Pero fue otro feeling, uno que hasta ahora no se compara con nada. Me gustó hasta su nombre. Si fuera más pendejo (imagínate), de seguro ya estaría enamorado.
24/7/13
Ahorita
Hay tres partidos importantes para un servidor en este momento: La Raya vs. Correcaminos, en su debut dentro de la Copa MX. Olimpia vs. Atlético Mineiro, por el título de la Copa Libertadores. Y México vs. Panamá, por el pase a la final de la Copa Oro '13. Adivine usted cuál es el más molero.
22/7/13
Resumen Jornada 1
No me gustó mucho el funcionamiento de La Raya, el sábado. Durante todo el primer tiempo fueron superados por Cruz Azul, y eso que los Cementeros tampoco dieron muestras de buen futbol.
Durante toda la pretemporada se habló de que con la salida de Aldo De Nigris (se me revuelve el estómago), y la incorporación de Dorlan Pabón, el cuadro se volvería más dinámico, ponderando jugar el balón a ras de pasto. Lo irónico de esto, es que hace dos días, era precisamente Pabón quien mandaba los centros al área rival. ¿Para qué? No sé. Hasta la entrada de Guillermo Madrigal, no había quién pudiera competir en el juego aéreo en ofensiva.
De igual manera, el partido fue otro cuando el Chelito entró a la cancha. Le dio un poco de esa dinámica de la que tanto se habló, que igual no sirvió de nada, ya que no se reflejó en el marcador.
- Gallos 1 - 3 Monarcas (Gallos: Osuna. Monarcas: Andrade, Montero, Mancilla).
- Perros 3 - 3 Zorros (Perros: Benedetto [3]. Zorros: Vuoso [2], Rivera).
- Cementeros 1 - 0 Rayados (Cementeros: Chávez).
- Tiburones 2 - 2 Jaguares (Tiburones: Tejada, Reyna. Jaguares: Hurtado [2]).
- Esmeraldas 1 - 0 Potros (Esmeraldas: Castañeda).
- Diablos 0 - 1 Tuzos (Tuzos: Arce).
- Camoteros 1 - 1 Pumas (Camoteros: Alustiza. Pumas: Bravo).
- Tigres vs. Águilas (Pospuesto al 29 de octubre).
- Chivas vs. Santos (Pospuesto al 30 de octubre).
P.D.: Qué bonito está ese pinche magitel.
15/7/13
México vs. quien sea
No es como que a alguien le importe, pero la situación con el Tri es tan repetitiva, que ya me da flojera redundar en mis supuestas reseñas sobre los partidos. Volveré a escribir cuando la Selección me inspire nuevamente. Es mi reporte, Joaquín.
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