En realidad este post debería llamarse 'Paraguay vs. Rumania', pero cuando vas al estadio y ves a un hombre con estas características, no puedes resistirte.

En primera instancia, yo iba a ver a la Albirroja, de la cual no hay mucho que decir. El Tata para a su equipo más o menos de la misma manera que el Vasco en Sudáfrica paró a México: Línea de 4 en el fondo, 3 contenciones, y 3 delanteros (dos extremos y un centro delantero). Lo interesante son las indicaciones que les dio: el lateral izquierdo debía proyectarse siempre, hasta línea de fondo de ser posible; el contención del centro debía jugar fijo y sólo recuperar; el contención derecho proyectarse sólo de ser necesario o tener un hueco; los dos extremos, no jugar tan abiertos, y botarse al centro cuando el otro profundizara; pero el contención izquierdo, es punto y a parte.
Seguro que el Tata le dijo: juega suelto. Riveros podía verse en distintos sectores de la cancha sin causar desorden en el cuadro. Recuperaba balones en mitad del campo y distribuía de manera impecable, bajaba a defender en los linderos de su área, se proyectaba al frente por el centro y las bandas, e incluso tuvo una oportunidad de gol al tirarse de media tijera en el área rival, pero su disparo pasó por encima del larguero. El tipo fue amo y señor del medio campo los 90 minutos. Qué maestro.
Por cierto, el rival de la Albirroja no opuso resistencia, y como en casi todos los partidos amistosos, los cambios descompusieron al equipo local en el segundo tiempo.
There's no doubt about it, I'm in love with Christian Riveros.
- Paraguay 2 - 0 Rumania (Paraguay: Valdez, Santa Cruz).
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