Tristemente el nivel del Tri mostrado en las tres primeras fechas ha desaparecido. Es normal, era una especie de espejismo, los rivales de grupo no daban para hacer otra cosa más que golearlos; excepto Costa Rica, pero en fin.
Con esto no quiero decir que el Tri esté jugando mal, porque hoy como en los encuentros pasados dominó a su adversario, pero eso no fue suficiente, pues Honduras le cerró la puerta durante 90 minutos, y México no encontró la llave. Hubo que jugar la prórroga para que casualmente por medio de su talón de Aquiles, la Selección encontrara el camino: una jugada a balón parado.
Giovanni tuvo la más clara de todas, y para demostrar que todavía es un chamaco, la falló. Eso sin mencionar que su participación esta noche fue casi imperceptible.
Qué partido dio Guardado mientras jugó, y cuando Talavera fue requerido demostró que su llamado al Tri no es una cuestión de favoritismos.
¿Qué importa mi objetividad si Aldo está respondiendo con argumentos? Hoy para no variar, vino de la banca a dar el respiro que México necesitaba, y no sólo puso al Tri arriba, sino que lo hizo con un golazo. Incluso se dio el tiempo para ponerle en la mano el gol al Chicharito –literalmente–.
Pero hay algo que todavía me preocupa. El nivel del Tri aún no es el óptimo, por el contrario, parece ir disminuyendo. El último adversario de la Selección en este torneo es el acérrimo rival, que a pesar de no estar en su mejor momento futbolístico, sabemos que no necesita de mucho para conseguir la victoria; así es Estados Unidos.
- México 2 - 0 Honduras (México: De Nigris, Chicharito).
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