Alguna vez, el Juan Carlos y yo hablamos de esto al respecto: él con la Furia y yo con La Raya. Nuestra relación era casi la misma.
Yo te amo, Raya, lo sabes. Pero ya no te conozco. Siento que cambiaste, eres completamente otra, y eso que aún conservas los mismos 'gestos' que cuando éramos felices. Pero la felicidad se ha ido. Esta relación se sostiene ya ni siquiera del pasado, sino de un lazo enfermizo, que más que mantenernos atados, me mantiene atado a ti. No puedo dejarte, ni quiero. Y no es peor, simplemente así confirmo esta patología. Quiero quedarme a tu 'lado'.
Pero ¿cuál lado? Tú ni siquiera estás aquí. Nos separan más de 2 mil 300 kilómetros de distancia. Sólo te veo por televisión o por la pantalla de mi computadora. Seguramente estoy entre los novios más estúpidos que has tenido. Casi nunca vienes a verme, y lo entiendo, las condiciones no se han dado, pero en 13 años de relación, sólo nos hemos visto dos veces.
Y el próximo fin de semana voy a verte, al fin. Pero no estoy seguro de qué es lo que voy a ver. Nuestras últimas interacciones vía internet han sido de lo menos placenteras; por el contrario, han sido inquietantes.
Tampoco es queja. Sólo quiero volver a ser feliz contigo. Pero, ¿para qué me hago pendejo? Si no cambias, de todos modos ahí voy a estar apoyándote.
No me malinterpretes, el próximo sábado no voy a ir a verte por compromiso. Voy a ir porque realmente me estoy quemando por sentirte. Aunque tenga que morderme los labios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario