5/6/13

Carta a 'Miamor'

'Fichaje bomba'. Así lo cataloga el portal de Mediotiempo. Tu nombre es el fichaje más importante que se da en el Draft 2013 del futbol mexicano, según José María Garrido. Imagínate nada más.

En cuanto leí lo de tu traspaso, sentí un vacío en el estómago. Sentí peor que todas las veces que La Raya ha quedado fuera de las liguillas. Sentí como cuando estás súper enamorado y la morra termina contigo.

¿Qué hay en Guadalajara? Neta, ¿qué chingados hay allá que no tuvieras en Monterrey? No entiendo. Ya estás casado y toda tu familia vive ahí. A tu edad ya estás asentado, por qué emigrar, y por qué a Chivas, que lleva un mal paso en el futbol mexicano.

Tres años comprando el jersey rayado con tu nombre y tu número en la espalda. Hoy se rompe una época. Ídolos en La Raya me sobran, como para comprar el jersey con siete estrellas. Pero tu eras más que mi ídolo, eras precisamente eso: 'miamor'. Ya nomás nos va a quedar el del Tri. Eso si te va bien con el Rebaño, que honestamente espero así sea. Todavía quiero que vayas a un mundial, y que la rompas. Soy como la novia que aún siendo dejada, le desea lo mejor al ahora ex novio.

No sé si ahora me va a doler verte cuando aparezcas en el campo. A lo mejor voy a preferir no ver tus partidos; la herida está sangrando todavía. Quizá sea como esas veces en las que te escondes para no ver a la ex novia en la escuela.

¿Ahora quién voy a presumir que 'traigo en la espalda'? Porque ninguno de los nombres que traiga en el jersey rayado tendrá el mismo valor que el tuyo, ni cerca. Ya no voy a poder jotear cuando juegue La Raya. Ya nada va a ser igual.

Voy a ser como la ex novia que celebra todo lo que el ex novio hace, pero con su nueva novia. Con todo respeto, una pendeja, pues.

Qué chistoso. A penas ayer, tú fuiste quien consiguió el gol de la victoria frente a Jamaica. Victoria que –ahora puedo vaticinar– enderezará el camino de la Selección. Lo chistoso es que justo en ese momento yo salí a recibir a unos amigos que iban a ver el partido en mi casa. No te vi anotar (en vivo) un golazo. Eso fue una señal.

Y cada pinche fin de torneo era lo mismo: como eres el mejor hombre de todos, recibías infinidades de ofertas de parte de todas esas directivas (zorras), buscando seducirte. Y hoy lo lograron. Hoy que estaba más –estúpidamente– segura de que te quedarías aquí.

Pero es normal también. Todo se acaba. Siempre hay un final.

Quizá sentiste que en La Raya toda era muy fácil. Quizá te aburriste de lo que tenías, y quisiste algo nuevo, algo difícil, algo que no te garantice nada más que empezar de nuevo.

I know the feeling, been there a couple of times, myself; both sides. Primero fui el mismo que estoy siendo ahorita: yo era la morra de la relación, y estaba loco por la morra que más bien era el vato. La morra se dio cuenta que no estaba enamorada de mí y decidió cambiar de aires, para empezar de nuevo. Creo que nunca ha sido más feliz.

Después fui el vato, quien tú eres ahorita. Me marché porque las cosas eran muy fáciles, tenía casi todo; casi, porque me faltaba llenar ese huequito del 'quiero conocer más' –ése que tú estás a punto de llenar con tu nueva casa–. Ahora que me marché, nunca he sido más feliz.

El punto es que quizá siempre sea necesario ese cambio. En ambos casos funcionó. Espero que tú también encuentres esa felicidad. Si tú eres feliz, entonces yo también (not). No soy tan maduro todavía.


P.D.: Ayer el Tri no jugó bien, pero tú los hiciste verse menos mal. Fuiste una de las piezas clave del partido, y tu gol los salvó. Por favor sigue así.

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