27/11/12

Carta al Perro #7

Lo que hiciste el domingo fue excepcional, Perro. Nunca dudé que pudieras anotar esos dos goles tan ansiados, pero honestamente no pensé que pudieras mantener tu puerta en cero.

La tarde del domingo fue auténticamente una película. Venir de un marcador adverso de dos tantos, cerrar en casa, neutralizar a la mejor ofensiva del torneo, que nunca —salvo ese día, claro está— se fue de la cancha sin hacer al menos un gol; no recibir la marcación de un penal claro, y a pesar de eso, no conseguir el número necesario de goles para avanzar, sino uno más del número mágico.

Todos estallamos en júbilo. Victoria; sí, señor. Tijuana llega a su primer final, en apenas un año y medio de estancia en la Primera División del futbol mexicano. Imposible negar que todo el Estado cerró la noche de fiesta.

Todo fue perfecto. Fidel Martínez no había disputado un sólo minuto en la Liguilla, y ese domingo inició, consiguió el primer tanto de la noche, y se fue antes de finalizar el partido en un baño de aplausos. Duvier Riascos puso el segundo gol para conseguir el pase momentáneo. Y Richard Ruiz, que no anotaba desde el 26 de octubre de 2011, cerró la pinza con un 3-0 que terminó siendo definitivo.

Cirilo Saucedo volteó al cielo para dar gracias a quien sea le haya rezado allá arriba. Mohamed lloró en cuanto escuchó el silbatazo final, mientras era guiado hacia los vestidores por Gustavo Lema, quien no paraba de gritar "vamos, carajo", a la afición canina. 

Sólo faltó el reencuentro del galán de la película —que pudo haber sido David Beckham—, con la mujer que minutos antes había discutido porque él se la pasa pateando un balón. Lo que no le pasó a Kuno Becker ni en el cine, vaya.

No pude evitar pensar —fríamente— en cuán fácil te fue superar al equipo de León. Pero no dije "no, esto es legítimo", intentando engañarme. Y es que así pareció. Si bien los jugadores son buenos para simular faltas, sabemos que el llanto de alegría y algunos gestos de felicidad, son imposibles de fingir, de no ser por un actor profesional. 
Por supuesto no puedo comprobar que la Liguilla fue comprada, pero conforme pasan los días, esa idea se vuelve más convincente.

Dejemos de lado la Liga. Una vez dentro de las finales, tus dueños deciden hacerte grande de una vez por todas. Entonces compran a La Raya, y esperan al rival que viene para hacer la misma propuesta; así hasta la final. El Club Tijuana hace historia y se convierte en el primer equipo en conseguir un título a menos de dos años de haber ascendido. No suena ilógico, ¿verdad?

Ahora vamos a los hechos. En el partido de ida contra La Raya en el Tec, Mohamed te metió atrás, y de suerte conseguiste el gol del triunfo. Eso aunado a un mal rendimiento del equipo local. Pero en la vuelta, ni con sólo dos ausencias del cuadro titular pudieron superarte, a pesar de que jugaron mejor que tú los 90 minutos, y en tu casa.

En la ida contra León todo salió de acuerdo a la normalidad; pero qué tal en la vuelta. El albañil de mi casa lo resume mejor que yo: "¿Cómo va a ser posible que en un partido, los Xolos le metan tres goles al equipo que más anotó en el torneo, y a parte, el León no meta ni las manos?"

Lo siento, Perro, pero es inevitable dejar de lado las cuestiones políticas tomando en cuenta cuatro factores: el poder de convocatoria del futbol a nivel nacional; tus dueños son militantes del Partido Revolucionario Institucionalista (PRI); son aspirantes a las elecciones locales el año entrante; y son parte de la misma comuna que el presidente electo.

Para ponerle más sabor al caldo, ayer —durante el informe de gobierno de quien se rumora será su contrincante en la contienda interna del PRI, por la candidatura a gobernador del Estado— , uno de tus dueños declaró que tú eras priísta, y que por supuesto atraerías votos al partido. El tipo es un crack.

Además, como lo publicó un columnista de Milenio —y vaya que yo dudo de su credibilidad—, el equipo al que te enfrentas, es originario del Estado de México. Obviamente el partido definitivo se jugará en Toluca. Quiénes crees que se van a ver las caras el próximo domingo. ¿Me explico, Perro? Una auténtica fiesta tricolor.

Claro que todo esto podría ser una increíble coincidencia, y tus dueños están sabiendo aprovechar la fiebre Xoloitzcuintle. Digo, algo así como lo que pasó con El Tri en los Juegos Olímpicos; de pura suerte, pues.

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