31/1/13

México vs. Dinamarca y la lista vs. Jamaica

He tenido muy descuidado este blog en términos para los que fue creado, es decir, futbol real. Este 2013 está cargado de partidos, especialmente del Tri, ese esposo mal portado del que no nos podemos separar.

Y por esa razón es que a partir de hoy, retomo mis actividades 'analíticas' en torno a los movimientos de la Selección Nacional. 

Tengo muy poco que decir del partido anterior. La verdad es que la lista de convocados no acaba por convencerme, pero se debe más a una cuestión de no poder superar el hecho de que a varios elementos que quiero ver en el Tri, ya se les fue el avión —a excepción de Arce, que tampoco me convence, teniendo a Torrado—.

El funcionamiento del equipo mexicano en la primera parte es lo más rescatable, a nivel colectivo. Pocos chispazos individuales (Reyna, Aquino, y Torres Nilo). Me gustó el rendimiento de los centrales, a pesar de los errores. Oribe Peralta tenía la cabeza en otra parte y lo dejó muy claro. Y pienso que De Nigris dio una muy buena actuación jugando de poste, contrario a los comentarios de quienes piensan que el '9' sólo está en la cancha para hacer los goles.

Corona y Cirilo, bien. Una lástima que por culpa de la defensa, Saucedo haya debutado con gol en contra.

Dinamarca nuca fue mejor que el Tri, pero una vez más el rival supo capitalizar las distracciones de la Verde. El empate fue justo, considerando lo que México dejó de hacer en la segunda mitad.

En cuanto al partido del próximo miércoles: ya se me fue la primera lista del año por andar de huevón, pero la segunda no difiere tanto.

Porteros:
J. Corona | Cementeros
A. Talavera | Diablos
C. Saucedo | Perros

Defensas:
F.J. Rodríguez | Águilas
P. Aguilar | Águilas
D. Reyes | Águilas
C. Salcido | Tigres
J. Torres Nilo | Tigres
H. Ayala | Tigres
D. Chávez | Rayados
S. Meza | Rayados
H. Moreno | RCD Espanyol de Barcelona (España)

Medios:
Á. Reyna | Tuzos
H. Herrera | Tuzos
F. Arce | Perros
J. Molina | Águilas
M. Fabián | Chivas
G. Dos Santos | RCD Mallorca (España)
A. Guardado | Valencia CF (España)
J. Aquino | Villareal CF (España)

Delanteros:
A. De Nigris | Rayados
O. Peralta | Santos
J. Hernández | Manchester United (Inglaterra)


El Chepo empieza a dar muestras de su necedad al seguir convocando a Talavera. Es buen arquero, pero en este momento creo que Orozco pasa por mejor momento que él. Sigo pensando que el Cherokee juega mejor que Meza en esa misma posición.

28/1/13

Entrevista de banqueta (en sudaca)

—Che, ¿qué pasó en el entrenamiento pasado?
—Chó estoy en la misma situación que uhtedes. No sé nada.
—Bueno, platicános acerca de la visita durante el entrenamiento.
—Y la verdáh eh que pienso chó soy el menos indicado para hablar del tema. Pregúntenle al profe.
—¿Cómo te sentís?
— Y confundido. Porque vos vihte que a penas hace unoh días el club hizo oficial mi contratación. Entonceh uno no espera que sucedan ehte tipo de reuniones entre directiva y jugadores que no están en el plantel. Pero bueno, son cosas de fútbol. Es lo que comentaba, con relación a que todoh quieren jugar acá.
—¿Existe la posibilidad de tu salida?
—Chá he manifestado mis ganas de quedarme, así que de mi parte, no. Y hahta donde sé por parte de la directiva tampoco. Por lo pronto chó sigo siendo parte del club, y vamos a seguir trabajando de cara al próximo partido.

23/1/13

Entrevista al refuerzo

—Platícanos acerca de la situación con tu contrato en un inicio.
—Básicamente lo que pasó fue que desde mi llegada a la institución, yo manifesté mi deseo de no quedarme, sino únicamente entrenar unos meses con el equipo. Pero en base a mis declaraciones, el profe entendió que yo no quería pertenecer al club en ningún sentido.
—¿El director técnico pensó que ibas a tomar una actitud como la de Nery Castillo o Ángel Reyna, en su momento?
—Algo así. Pero en realidad era que yo no quería comprometerme con la afición haciendo declaraciones falsas. Como cuando algunos jugadores llegan a un club e inmediatamente empiezan a expresar que ya sienten los colores de la camiseta y lo que representa su gente. No digo que no suceda, simplemente en ese momento yo no me sentía así, y no quise mentir.
—Entonces tú no querías venir a este club.
—No sabía nada. De repente me dijeron que iba a hacer pruebas con el equipo, y el profe habló conmigo personalmente para ver cómo andaba de ritmo. La verdad es que desde el principio me trataron bien. Pero yo no estaba seguro de qué iba a pasar conmigo, mi paso por el equipo anterior a este fue un poco decepcionante,  por eso decidí salir por cuenta propia.
—En algunos medios tu salida se manejó como una actitud de 'estrella', arrogante, vaya.
—Para nada. Sé que fui tajante al pedir mi salida y la recesión del contrato, pero no tuvo que ver con que yo me sienta un jugador estrella. El técnico me utilizaba muy pocos minutos, y aunque igual me tocó disputar partidos importantes, la relación se desgastó.
—¿Cuál es la situación actual de tu contrato?
—Acabamos de cerrar las negociaciones hace unos días. Fue un proceso ríspido en los últimos días antes de hacerlo, incluso un día después en el primer entrenamiento. Pero afortunadamente parece que llegamos a un entendimiento.
—¿Por qué era que no se habían cerrado las negociaciones?
—Había unas cosas que al profe no le gustaban de mi comportamiento en la cancha, ciertas actitudes que tomé en partidos con clubes anteriores. Entonces el profe temía que fuera a suceder lo mismo conmigo en esta institución. De manera que estuvimos trabajando durante los entrenamientos en base a eso.
—¿Cómo te sentiste durante el período de prueba?
—Ocupado. Sabía que había cosas que no estaba haciendo del todo bien, entonces quería apuntalar esos detalles para estar en la mejor forma posible, y que el profe pudiera disponer de mis servicios.
—¿Cómo te sientes ahora?
—Muy bien; tranquilo. Pasa algo curioso. Desde mi llegada a la institución se corrieron rumores en los medios de otros refuerzos para el club. Promotores ofreciendo una gama de jugadores con más experiencia que yo en esta posición. Incluso a la fecha siguen las ofertas hacia la directiva. Entonces a pesar de las críticas externas, a uno le da tranquilidad saber que todos quieren jugar para esta institución, pero la directiva te da la confianza, a pesar de ser un refuerzo más joven.
—La experiencia es algo clave para jugar en este equipo. ¿Qué tanto crees que tu edad pueda afectar en tu rendimiento?
—Es algo que tengo presente. Incluso en algunas ocasiones he escuchado decir que todavía 'estoy verde', y tienen razón. Pero a mí lo que me resta es trabajar para conseguir las metas de la institución y de mis compañeros.
—Trascendió en algunos medios que en base a tu estilo de juego, tenías poco o nada que ofrecerle al director técnico como nuevo refuerzo.
—Sí escuché (risas). Pero creo que es normal. Siempre va a haber gente a la que no le guste cómo hago las cosas, y es válido. Sobre todo en el período que se dieron las críticas (durante las negociaciones); todos quieren venir (al equipo). Sin embargo quien va a decidir es el director técnico, precisamente en base a mi rendimiento en la cancha. Por dar un ejemplo, a mí me parece que Ricardo La Volpe es un estupendo director técnico, pero mucha gente piensa lo contrario. Así es esto.
—El profe se expresó bien de ti en el último encuentro. ¿Cuál es tu opinión con respecto a esas críticas?
—Gracias (risas). No, la verdad es que fue un partido complicado, de repente al profe no le parecían mis movimientos en la cancha. Pero al final creo que supimos encarar la situación, y lo importante es que rescatamos el punto.
—Pues, muchas gracias por la entrevista.
—No, al contrario. Gracias a ustedes.

10/1/13

Aleluya

Parece que ayer hice mi tan ansiado regreso triunfal a las canchas. La Lulú me consiguió el conecte con uno de sus miles de amigos alrededor del mundo, para que finalmente, este tronco (su servidor; de ustedes, porque de ella soy chófer), pudiera volver a patear el balón de manera más 'formal'.

Fui titular y jugué los 40 minutos (al parecer el equivalente a 90 en un partido de Futbol 7), porque a penas se completaron conmigo. Inicié de central derecho, después me subieron a la media, cambié a central izquierdo, y finalicé en la misma posición que empecé.

El equipo me recuerda a los inicios de La Obrera (uff), pero nada se le compara a esa bola de cabrones.

Perdimos 1-6. No tuve que ver en ninguno de los goles, en ambos sentidos (positivo y negativo). Y según los comentarios del equipo, jugué bien. Quizá lo dijeron para que siga jugando con ellos y puedan completarse (evitándose la pena de recibir golizas cada semana). Pero haiga sido como haiga sido, me sentí bien, y voy a regresar hasta que ellos prescindan de mis servicios.

La neta estoy re contento.

9/1/13

La película del campeón

Habrá que esperar a que el documental aparezca en las pantallas de Cinépolis, para confirmar nuestras teorías con respecto a ese amado Oro Olímpico, obtenido por la Selección Mexicana en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

El trailer sólo muestra imágenes del vestidor antes del partido. Eso tiene sentido. Quizá la FMF pensó: "pues ya estamos en la final, hay que grabar por si ganamos". Pero si ya el documental completo muestra imágenes de todo el torneo de futbol olímpico, entonces ya hay para 'malpensar'. Digo, qué casualidad hacer un documental sobre la Selección Mexicana que participa en los Juegos Olímpicos —por la que nadie daba un peso antes de iniciado el torneo—, y que ésta resulte ganadora del certamen.

Pero tampoco hay que ser pesimistas y adelantarse a los hechos. Vamos a esperar.

 

2/1/13

2012 (Breaking Riveros)

Desde que empezó el año sabía más o menos cómo estaría el panorama los primeros meses: el cerdo de mi jefe —valiéndome de este término mal empleado, ya que esta especie de animal no es ni una cuarta parte de lo sucio que es el ser humano, en todos los sentidos— no quería que me quedara en el departamento, así que utilizó los medios más sutiles para provocar mi renuncia, y lo logró.

Así es que de entrada, estaría unos meses sin trabajar, seguiría dependiendo de mi Madre, y viviendo en un vecindario del que estaba harto. Eso aunado a una depresión de adaptarme a mi nueva vida, lejos de mis amigos más queridos, solo, y por supuesto, con el antecedente de mi último arresto.

No veía nada bueno en mi vida —salvo la China, a quien meses después le daría un par de balazos—, según yo, claro está. Sólo podía pensar en la injusticia de ese policía corrupto, y mi ficha. Incluso busqué la manera de vengarme legalmente. 

Al poco tiempo conseguí un trabajo inesperado, y una nueva casa. De repente todo se volvió fácil. Perdí el piso y olvidé las responsabilidades. Iba por un camino inexplorado. Entonces Jesucristo se molestó y me jaló las orejas: "todavía no, pero si le sigues así, vas derechito a la muerte; abre los ojos". Entonces desperté en el baño de la Cruz Roja, con la cara adormecida y un ojo cerrado. Minutos después entendí lo que trataban de explicarme.

No me atreví a tomarle fotos al carro. Nada más tengo mi foto de cómo estaba al día siguiente del choque, y  la cicatriz en el lado izquierdo de mi barbilla; esa que la mamá de la China tanto me quiso borrar.

Ahí entendí que estaba equivocadísimo, y que tenía una segunda oportunidad —no me volví Cristiano, ni nada por el estilo—. Hice todo bien durante cuatro meses. Hasta que una noche, en una de las mejores pedas del año, regresó esa personalidad retorcida que no recordaba, y que pensaba sólo era una anécdota, ya que sólo había aparecido una vez, hace cuatro años. Esa noche bautizaron a mi lado B como 'Riveros'.

Es lo más desagradable y difícil de controlar. En cinco meses ha aparecido dos veces, y ha dado indicios de reaparecer en varias ocasiones. La primera vez fue chistoso para mis amigos; la segunda casi pierdo a uno de ellos por una tontería. Tanto alarde hago sobre la capacidad de mi memoria, y Riveros es la única 'persona' que borra completamente mis recuerdos. Cuando él está, yo no.

No creo mucho en los propósitos de Año nuevo y esas cosas, pero para este 2013, mi principal objetivo es eliminar a Riveros de mi organismo. Supongo que él es la acumulación de mi coraje y molestias reprimidos, canalizados en una personalidad que aparece cuando he perdido toda la conciencia para expresar lo que siento de manera prudente y adecuada.

Quiero entender esto, porque esa es la única manera de controlarlo.

No todo es basura. El año pasado, cuando decidí que lo mejor era estar solo, me reencontré conmigo mismo, y me fui de luna de miel. Pero antes de eso, fui a partirle la madre a la China, para que viera que yo no me la merezco, o que no valgo la pena, o que se equivocó; aunque yo no creo que los noviazgos fallidos sean errores, de todo se aprende por más que nos cague.

En la recta final del año, La Raya se llevó el tercer lugar en el Mundial de Clubes, el Chelito salió campeón de goleo en el mismo torneo, y mi amor le anotó un golazo al Chelsea.

Por estas fechas también me han hecho enojar, pero creo que son pruebas (que valen la pena) para aprender a controlar mis impulsos, además de algunos corajes injustificados.

29/11/12

Look around

For some of us, life is too fucking funny and so damn good, that complain or weep, would be stupid. And I'm not talking about the ticket, but what's behind the ticket. 


Someday soon, if you find me, want to grab a couple of beers, and hear a guy talking about soccer two hours, I'll tell you the story.

28/11/12

Resumen de medio tiempo

Que no cargues mi maleta (sólo pasó una vez). Deberías de ayudarme siempre.
Que no me trates bien.
Que no me abras la puerta del carro.
Eres un bipolar. Puedes ser bien lindo, y de repente haces comentarios muy pesados.
Eres muy conflictivo.
Eso de andarme mordiendo el brazo, no está bien.
Me caga que uses tus camisetas de los Rayaditos. La vez que nos vimos en el Centro, pensé: "ay, qué vergüenza que me vean con él así". Pero como ya habíamos quedado y andabas solo, pues me dio lástima dejarte.
Me re caga tu grupo. Está bien pinche cursi. Y luego la música, está bien lineal, le falta algo que la haga que truene. Ah, y el otro vocalista canta mucho mejor que tú, deberías darle chance de que cante más.
Odio que me digas 'morra'. Pareces 'cholo'.
La carrilla que me das enfrente de la gente: fatal
Las escenitas con tus amigos: peor.


"Ánimo muchachos, que todavía nos faltan 45 minutos, y ya vamos perdiendo".

27/11/12

Carta al Perro #7

Lo que hiciste el domingo fue excepcional, Perro. Nunca dudé que pudieras anotar esos dos goles tan ansiados, pero honestamente no pensé que pudieras mantener tu puerta en cero.

La tarde del domingo fue auténticamente una película. Venir de un marcador adverso de dos tantos, cerrar en casa, neutralizar a la mejor ofensiva del torneo, que nunca —salvo ese día, claro está— se fue de la cancha sin hacer al menos un gol; no recibir la marcación de un penal claro, y a pesar de eso, no conseguir el número necesario de goles para avanzar, sino uno más del número mágico.

Todos estallamos en júbilo. Victoria; sí, señor. Tijuana llega a su primer final, en apenas un año y medio de estancia en la Primera División del futbol mexicano. Imposible negar que todo el Estado cerró la noche de fiesta.

Todo fue perfecto. Fidel Martínez no había disputado un sólo minuto en la Liguilla, y ese domingo inició, consiguió el primer tanto de la noche, y se fue antes de finalizar el partido en un baño de aplausos. Duvier Riascos puso el segundo gol para conseguir el pase momentáneo. Y Richard Ruiz, que no anotaba desde el 26 de octubre de 2011, cerró la pinza con un 3-0 que terminó siendo definitivo.

Cirilo Saucedo volteó al cielo para dar gracias a quien sea le haya rezado allá arriba. Mohamed lloró en cuanto escuchó el silbatazo final, mientras era guiado hacia los vestidores por Gustavo Lema, quien no paraba de gritar "vamos, carajo", a la afición canina. 

Sólo faltó el reencuentro del galán de la película —que pudo haber sido David Beckham—, con la mujer que minutos antes había discutido porque él se la pasa pateando un balón. Lo que no le pasó a Kuno Becker ni en el cine, vaya.

No pude evitar pensar —fríamente— en cuán fácil te fue superar al equipo de León. Pero no dije "no, esto es legítimo", intentando engañarme. Y es que así pareció. Si bien los jugadores son buenos para simular faltas, sabemos que el llanto de alegría y algunos gestos de felicidad, son imposibles de fingir, de no ser por un actor profesional. 
Por supuesto no puedo comprobar que la Liguilla fue comprada, pero conforme pasan los días, esa idea se vuelve más convincente.

Dejemos de lado la Liga. Una vez dentro de las finales, tus dueños deciden hacerte grande de una vez por todas. Entonces compran a La Raya, y esperan al rival que viene para hacer la misma propuesta; así hasta la final. El Club Tijuana hace historia y se convierte en el primer equipo en conseguir un título a menos de dos años de haber ascendido. No suena ilógico, ¿verdad?

Ahora vamos a los hechos. En el partido de ida contra La Raya en el Tec, Mohamed te metió atrás, y de suerte conseguiste el gol del triunfo. Eso aunado a un mal rendimiento del equipo local. Pero en la vuelta, ni con sólo dos ausencias del cuadro titular pudieron superarte, a pesar de que jugaron mejor que tú los 90 minutos, y en tu casa.

En la ida contra León todo salió de acuerdo a la normalidad; pero qué tal en la vuelta. El albañil de mi casa lo resume mejor que yo: "¿Cómo va a ser posible que en un partido, los Xolos le metan tres goles al equipo que más anotó en el torneo, y a parte, el León no meta ni las manos?"

Lo siento, Perro, pero es inevitable dejar de lado las cuestiones políticas tomando en cuenta cuatro factores: el poder de convocatoria del futbol a nivel nacional; tus dueños son militantes del Partido Revolucionario Institucionalista (PRI); son aspirantes a las elecciones locales el año entrante; y son parte de la misma comuna que el presidente electo.

Para ponerle más sabor al caldo, ayer —durante el informe de gobierno de quien se rumora será su contrincante en la contienda interna del PRI, por la candidatura a gobernador del Estado— , uno de tus dueños declaró que tú eras priísta, y que por supuesto atraerías votos al partido. El tipo es un crack.

Además, como lo publicó un columnista de Milenio —y vaya que yo dudo de su credibilidad—, el equipo al que te enfrentas, es originario del Estado de México. Obviamente el partido definitivo se jugará en Toluca. Quiénes crees que se van a ver las caras el próximo domingo. ¿Me explico, Perro? Una auténtica fiesta tricolor.

Claro que todo esto podría ser una increíble coincidencia, y tus dueños están sabiendo aprovechar la fiebre Xoloitzcuintle. Digo, algo así como lo que pasó con El Tri en los Juegos Olímpicos; de pura suerte, pues.

20/11/12

Carta la Perro #6

Siempre hubo algo de agrado por verte jugar, por saber que andabas bien, y más que nada, porque al fin Baja California contaría con un equipo de futbol en Primera División. Las dimensiones que tu ascenso cobró fueron las esperadas. Desde que el Estado se enteró que habías clasificado a las rondas finales, en la temporada que se pelea por subir a la primera categoría, las redes sociales se llenaron de tus fotografías —qué guapo lucías, y luces, por cierto—.

Yo todavía estaba en Paraguay, y ni siquiera por Internet pude seguir tus partidos; todo era vía notas periodísticas. Para mi sorpresa, lograste lo que todos queríamos. Y ahora sí, los corazones de todo aficionado cachanilla al futbol, se partieron en dos, y se volvieron mitad caninos, y mitad cualquier equipo que te guste; sobre todo Chivas y Águilas. Ya sabes cómo funciona esto de los colores.

Curiosamente, al regresar a México, mi ciudad destino era Tijuana. Mis convicciones nunca estuvieron en duda: soy Rayado, pero estoy con el Perro; sin renunciar a mis colores. Admito que en algunos momentos estuve a punto de ser presa de la fiebre Xoloitzcuintle, pero además de que no quería caer, el destino me hizo entender de qué se trata esta parte tan fundamental en mi vida.

Busqué trabajar para tus dueños, y lo conseguí. Una vez dentro, entendí cómo funcionan las cosas a nivel directiva, y a fondo. Al principio todo iba bien, era muy feliz. Después de todo, había una posibilidad de que al finalizar la temporada, alargara mi estancia con tu equipo de trabajo. Al menos eso decía mi supervisor, con mucha seguridad.

A veces dudaba de mí mismo, era difícil no sentirse arraigado con los colores de un equipo del cual pensaba, respiraba, hablaba, y comía, diariamente. Pero tus dueños casi provocan que terminara odiándote. La hipocresía del director del área en la que yo laboraba, me hizo pensar en dejar la institución. Las señales ya eran muchas, pero todo se puso en perspectiva cuando La Raya visitó la frontera. Esa noche entendí que mi corazón es completamente albiazul, y que absolutamente nada va a cambiar eso.

Sin embargo fui educado. Esperé la semana que me quedaba de contrato, y entonces les di las gracias a tus dueños por haberme dejado colaborar para esta causa.

Trabajar para tu gente me hizo daño, Perro. Acabaron por romper el enamoramiento que tenía por ti, pero estuvo bien. Así tenía que ser.

A lo que voy con todo esto, es que una vez habiendo pasado por esa montaña rusa de emociones a tu lado, puedo decirte que estás donde te mereces. Y me caga aceptarlo, porque al final acabaste cobrándote la revancha que el futbol te dio, y quizá de una manera no tan merecida, pero en este deporte los merecimientos no sirven para nada. 

Ahora sí estoy contigo, pero no te confundas, que esto no es un 'peor es nada' o por conveniencia. Es porque siempre vas a estar ahí, pero detrás de La Raya, siempre detrás. Ojalá que seas campeón.

Nada más recuerda que cuando tu nivel futbolístico caiga nuevamente en los altibajos y la irregularidad —porque vas a caer, así es esto—, la mayoría de la gente que ahorita está haciendo filas eternas para comprar un boleto y verte el domingo en vivo, estará en su casa alentando desde lejos al equipo por el que alguna vez empezó a ver futbol.

17/11/12

Carta al Perro #5

Un día antes del partido, en Argentina, un perro invadió la cancha durante el encuentro entre Independiente y Belgrano; el momento fue un deleite. 
Esa misma noche, cuando salí a correr, pasó lo que nunca: un perro corrió primero tras de mí, y después a mi paso, durante unos minutos. 
Y justo a la hora de iniciar tu enfrentamiento ante La Raya, aquí mismo en Tijuana, se inauguró una exposición fotográfica que contiene una serie relativa a los perros callejeros de la ciudad.

Quizá esas también fueron señales, digo, ya sabes que yo sí creo en esas cosas.

La llave es tuya, Perro. Ahí está la puerta entreabierta para una posible entrada de tu rival en turno; pero si tú quieres la puedes cerrar, para nunca abrirla de nuevo. Algo así como lo que hiciste la noche del jueves en el Tec.

Para nada critico tu estrategia, todas son válidas. Unas son menos vistosas, pero al final son estrategias, y si algo he aprendido en esto del futbol, es que cada quien tiene la suya.

Cualquiera podría pensar que el Turco, antes de llegar a Tijuana, tomó un curso intensivo con César Millán para poder dirigirte, porque lo que ha hecho contigo, es un auténtico adiestramiento. Con Del Olmo eras un cachorro: alegre, acelerado, ingenuo, sólo querías jugar. Pero con Mohamed encontraste la madurez. Eres celoso, sobrio, desconfiado, seguro, y sobre todo, ordenado.

Cada momento que pienso en lo que va a suceder mañana, escucho las voces de los cronistas en los últimos minutos de juego –esos en los que pasan la repetición de los goles–, narrando una tarde épica del cuadro visitante. Ovacionando al Chupete por volver inspirado, y en general a La Raya por recuperar ese juego vistoso que han olvidado. Por supuesto que son las fantasías de un niño.

Sin embargo, hay una cosa que aún no logro descifrar: cómo te vas a parar mañana. Desde que llegaste al máximo circuito del futbol mexicano, en tu condición de local, nunca has tenido que sentarte a esperar los embates del rival. Siempre te has visto en la necesidad de jugar verticalmente. Por eso no te imagino cuidando durante 90 minutos, la ventaja de un sólo gol. No sé si sabes jugar así, no sé si vas a poder; es más ya ni siquiera sé qué es más conveniente: que ataques o que aguantes.

Por supuesto que voy a hacer lo mismo que el torneo pasado: me voy a ir a un bar para ver el partido, e incluso probablemente vaya a usar la misma ropa. La última vez que lo hice, perdiste. Aunque obviamente eso no significa absolutamente nada.

14/11/12

Carta al Perro #4

Pues, qué te digo, Perro. Aquí estamos otra vez. Por si las cosas no fueran graciosas, ni siquiera seis meses después de la eliminación pasada, como si el destino quisiera que tu afición acabe por odiar a La Raya. Si bien dicen que el futbol da revanchas, y sin duda esta es la tuya; con la herida aún sin cicatrizar. 

Ahora sí creo que puedes avanzar por encima del equipo de mis amores. Por lo visto en 17 fechas, eres mucho mejor que tu rival en turno. Aunque como bien sabemos, eso importa poco en las liguillas. Para muestra, lo que ocurrió exactamente la Liguilla pasada: tú no eras el favorito, jugaste mal en casa, pero en Monterrey estuviste a punto de vencer a los locales. Quizá los papeles se inviertan esta vez, tal y como sucedió con los lugares que tú y La Raya ocupan en la tabla de clasificación.

Pero independientemente de esto, esta vez te mereces avanzar. Ve lo que has hecho: tienes un año y meses en la primer categoría del futbol mexicano, y ya conseguiste dos liguillas en tres torneos; calificaste como sublíder, has sido líder del torneo, tu nivel nunca fue tan consistente, y lo más importante: ya estás en tu primera Copa Libertadores.

Es por eso que me pregunto: ¿cómo puedes seguir teniendo esta calidad de aficionados? Y vaya que esta conversación salió de la nada, Perro, sin afán de molestar. Te paso el fragmento textual, amigo.

—Así es, hasta cuando el Xolo sea campeón, ahí voy a hacer mi transición; por el momento, no.
—Pero tú eres Puma, ¿no? Mantén tus raíces.
—Tengo mi raíz a todo lo que da, pero como le dije a mi familia: "el día que yo voy a ser Xolo, es cuando ganen el futbol mexicano; mientras, soy Puma, les guste o no". Ya sabes que yo no soy de medios colores, o soy, o no soy.

Mira nada más la gente que te alienta, Perro. Es ahí cuando me doy cuenta que mereces una mejor afición, una educada, que sepa lo que dice sobre ti. No una bola de villamelones y 'barras' que sólo cantan para estar en el relajo y entrar gratis a tu casa. Ojalá que algún día tu afición entienda de qué se trata. Por lo pronto nos quedan el jueves y el domingo. 

De los boletos ni hablemos, que no pienso ir a ver a mis Rayados ni aunque me regalen el boleto. No pienses que los he abandonado, eso nunca; simplemente no quiero privarme de mentar madres a diestra y siniestra. No te deseo suerte, por que quien la necesita es La Raya. Nos vemos mañana.

10/11/12

Señales

Para matar la cruda, vamos a desayunar birria. No alcanzamos lugar en ninguna mesa que esté sola, entonces nos sentamos acompañando a una familia. Nadie de nosotros habla; no puedo evitar escuchar la conversación entre el padre y el hijo:

–No, a mí no me gusta el Toluca para que se lleve el campeonato.
–Pero traen buen técnico, el Ojitos. Es un buen equipo.
–No termina de convencerme. Ni el América.
–Esos de plano, no.
–A mí se me hace que si el Monterrey se mete a la Liguilla, se la viene llevando.

Fin. Sonrío como un niño con juguete nuevo, y ese vato ya me hizo el (medio)día.

9/11/12

Ándele

We're lying in bed:

–Oye, ¿y vamos a ver el partido?
–¿Cuál?– finjo demencia.
–Pues el de tus Rayaditos.

(¡Es en serio?)

¿Qué se supone que debes hacer en ese tipo de situaciones? Obviamente, esto es lo que me habría encantado que cualquiera de las chicas que he sido novio, me hubiera preguntado en su momento. Por supuesto, nunca sucedió. Pero además, nosotros tampoco somos novios. Ni siquiera sé qué somos.

¿Por qué quiere ver el partido conmigo? Ni siquiera le gusta el futbol, además –en base a la experiencia, claro está–, yo ya me volví re mamón para estas cosas. El último partido de La Raya que vi con alguien fue en la jornada 9, y porque era en casa de una tía. De ahí, los demás los he visto solo. Y con alguna novia, menos: 8 de julio de 2011.

Obviamente le super-saqué la vuelta a la pregunta y me fui al baño. Espero que no me vuelva a preguntar.

7/11/12

Somos La Raya este sábado

Es miércoles. Por alguna extraña razón el nervio y las ansias que debían invadirme, no están; sólo las ganas y la emoción. Decido comer más temprano, para salir a correr antes del partido. Llego a casa y veo la hora; entonces empiezan los nervios. Salgo a correr con toda la adrenalina. Ya quiero llegar.

Mientras corro sé que no voy a llegar a tiempo, que el juego ya tendrá algunos minutos transcurridos. Abro la puerta, prendo la televisión, y el partido no es transmitido. Prendo la computadora: 12 minutos de juego, La Raya gana 1-0. Qué belleza, soy feliz.

Me descuido unos minutos, y penal para los Diablos. 1-1. Y un poco después, gran jugada de Rodríguez y el Pájaro, para el 1-2. Me lleva el carajo. La felicidad se transforma en coraje instantáneamente. Suena el teléfono, no tengo ganas de hablar, me muestro cortante; ni sé qué estoy diciendo mientras respondo.

Medio tiempo. No estoy tranquilo. Incluso estoy más molesto. Inicia la segunda mitad. El teléfono suena otra vez, y ahora es mi mamá. Trato de no verme pesado:

–Qué onda, Ma.
–Qué onda, chamaco. Me dijiste que te hablara en la noche.
–Sí, ¿qué te dijeron de la tarjeta?
–Todavía no voy al banco.
–Ah, ok, cuando vayas me avisas.
–Sí. ¿Ya tienen agua?
–No– ya quiero colgar para no regarla.
–Híjole, y es que dijeron que a algunas zonas de la ciudad les iba a llegar el agua hasta mañana.
–Ya tenemos agua de reserva.
–¿Qué?
–Que ya tenemos agua de reserva
–¿Estás ocupado?
–Estoy viendo el juego de los Rayados.
–Luego te hablo, para que lo veas.

La Raya empieza a jugar un poco mejor. El ataque comete un error: pierde el balón, derivando en un contragolpe Choricero, que Basanta evita con la mano. Segunda tarjeta amarilla, y expulsión. Un payaso entra a mi cuarto y me carga. No sé qué hacer. Pienso en apagar la computadora, pero soy fiel a mi equipo, y un masoquista.

En un milagroso despliegue Rayado, el Chupete pesca un rebote en el área, y como el genio que es, observa la posibilidad de que le regalen un penal. Entonces, mueve el balón en dirección de recorte, pero su cuerpo no sigue la misma trayectoria, por el contrario, afloja la pierna izquierda y choca la pierna derecha con la misma parte del cuerpo del defensa rival, hasta enredarse y caer. Francisco Chacón silva, la farsa es todo un éxito. Por supuesto que no había penal en la jugada, pero a estas instancias del partido –y del torneo– mi moral futbolística no me acompaña.

Sólo puedo pensar en el famoso concepto de la 'justicia divina'. Imagino a mi ídolo andino volando el penal. Sonrío de nervios, me tapo lo ojos, me tomo de los cabellos. Suazo cobra de manera magistral, para conseguir su gol número cien con la camiseta que quiero que me entierren cuando muera. Grito como el loco en el que me transformo cada vez que juega La Raya.

Los diez hombres Rayados que quedan en el campo reciben una inyección de motivación, y juegan mejor que cuando eran once. Mi corazón late fuertemente. Finalmente el Vuce decide mandar al campo a Reyna. Me alegro. El equipo visitante recibe severos embates albiazules, pero sin recibir gol. El Vuce manda a Carreño a la cancha, y siento el nervio de que en un contraataque Escarlata se nos vaya el punto que nos mantiene con algo de esperanza. 

Tiempo de compensación: tres minutos. La defensa del Toluca comete un error en la salida, y mi amor toma el balón: corre como un loco hacia la portería que defiende Talavera, aguanta jalones, estoy enamorado, en fracciones de segundo imagino mi éxtasis al ver entrar el gol que nos da medio boleto a la Liguilla. Mi corazón late más fuerte, estoy a punto de gritar, Aldo tira, y Talavera desvía a córner. Mi grito es una mezcla de groserías y lamentos.

Se acabó el partido. Las oportunidades de que La Raya avance a la fiesta grande son remotas, pero sigo esperanzado. Sólo estoy pensando en el sábado.


Dato curioso: Los torneos en los que he publicado posts con respecto a los resúmenes de cada jornada, La Raya se ha metido a la Liguilla. El año pasado, durante el Clausura '11, publiqué siete resúmenes: Rayados avanzó a la siguiente ronda de última hora, pero se despidió inmediatamente. En el Apertura '11 no publiqué ningún resumen y La Raya no avanzó. En esta primera edición de la Liga MX he publicado tres resúmenes, y mi equipo está al borde de la eliminación. 
Estoy consciente de que ninguna de las dos cosas tiene relación directa con la otra.

31/10/12

Del terror

Hay una posibilidad enorme de perder el clásico, este sábado. La razón: 'Chiquimarco' será el arbitro. Gracias (con tono 'Barbie Guía' en Toy Story 2).

29/10/12

No preguntes

Zule es una de mis compañeras en la oficina. Ella es quien se encarga de entregarnos el calendario de guardias cada mes. En teoría las guardias ya están asignadas casi por defecto, es decir, hay un patrón que se repite hasta que alguien de nosotros solicite un cambio, salga de vacaciones, pida algún permiso, etcétera. A Zule siempre le toca hacer sus guardias después de mí.

A finales de septiembre, mientras nos poníamos de acuerdo con las guardias de octubre —en la que hicimos una ola de cambios en el orden, debido a compromisos que cada quien tenía que atender— ella me regañó:

—¿Todos están de acuerdo con los días que les tocaron?
—Sí— respondimos todos.
—¿Y tú Luis? ¿No interfieren las guardas con la boda?
—No, están bien. Yo nomás voy a cambiar si algún día de esos juega la Selección.
—¡Ay, por favor! ¿Es en serio?
—¿Qué tiene?
—Pues por las cosas que prefieres cambiar guardias; por un partido de futbol. Debes de priorizar los eventos importantes.
—Pues cada quién, ¿no?
—Pues si a mí me toca uno de esos días, yo no te la voy a cambiar.

Esa mañana decidí no volver a hacer un cambio con ella, a menos que me lo solicitara, después de todo, no tengo inconvenientes. 

Esa misma semana, La Raya jugaba contra Municipal el día de mi guardia. Obviamente no hice ningún comentario al respecto, y me resigné a no ver el juego. Un día antes, Zule me pidió cambiar de turno porque tenía cita con el dentista. El mes siguiente, una de mis guardias cayó en el día que se jugaba la jornada 11 del futbol mexicano; "Tengo cita con el dentista otra vez, ¿me cambias?".

La semana pasada me di cuenta que el partido pendiente de la fecha 13 contra Toluca, se juega el día que me toca guardia. Hace cinco minutos, Zule vino a pedirme que cambiemos turnos otra vez; no me dijo por qué. Estoy tentado a preguntarle, pero estoy seguro que si lo hago, voy a ahuyentar mi suerte en ese sentido.

Lo raro de esto, es que a ella no le gusta el futbol, tiene novio, y es 13 años mayor que yo. Sólo es una excelente coincidencia.

Goya

Si las transmisiones de 'Futbol Picante' fueran capítulos, el de anoche podría haberse titulado como 'El drama de Joserra'.

Mario Carrillo ha dejado en claro que actualmente se encuentra en el camino equivocado, futbolísticamente hablando. Primero lo puso de manifiesto en sus 'análisis', mientras trabajó en ESPN. Ahora lo demostró con creces en el terreno de juego.

Cuando la directiva Puma tomó la decisión de cesar a Joaquín del Olmo, uno de los argumentos extraoficiales, era que durante seis fechas, el equipo auriazul nunca reflejó en el terreno de juego ningún tipo de estilo. Yo difiero, incluso no me queda claro cuál era la idea futbolística que buscaba imprimir Carrillo cuando llegó al banquillo de la UNAM. Lo único que vi fue cuán similares son él y el Vasco en términos de alinear a quien realmente debe estar en la cancha. Quizá ellos vieron cosas que nosotros jamás veremos.

Lo que más me entristece de toda esta situación, es que 'Capello' seguramente volverá a la mesa de 'Futbol Picante'.

27/10/12

¿Es en serio?

–Buenas.
–Buenas tardes. ¿Le puedo ayudar en algo?
–Sí. ¿Tienen el jersey de los Rayados?
–¿De Monterrey?

Qué, ¿a poco conoces otros? No le partí la madre nomás porque estoy re pendejo para pelear.

22/10/12

1997: Verano

Todo empezó un sábado 17 de mayo de 1997; y vaya que empezó tarde. En aquellos años acostumbrábamos ir cada sábado a casa de una de mis tías, en Valle Dorado —se reunían a jugar 'Continental', y echarse una que otra bebida—. Yo me pasaba la tarde jugando con mi primo y sus vecinos; en esa calle jugué futbol por primera vez.

Recuerdo que esa tarde jugábamos una serie de penales: "al que le metan cinco, queda eliminado". Mi equipo en esa época era el Necaxa, porque ahí jugaban mis dos ídolos de la selección —el único equipo de futbol al que había visto jugar, y sólo unos minutos—, Adolfo Ríos y Luis Hernández. Así es que en cada tiro penal que ejecutaba, yo era El Matador, y cuando paraba era Ríos. Mientras disputábamos esas significativas eliminatorias, los vecinos de mi primo y él, hablaban del América, equipo que no hacía eco en mi cabeza tanto, como ahora. "Ya casi va a empezar el partido, hay que apurarnos", decían. En mi vida había visto un partido de futbol completo.

"Ya es hora. Vámonos, al rato le seguimos", dijo uno de los vecinos, el más pequeño de edad, y el mejor de todos nosotros: Ray. Entramos a la casa del Bebo, y el televisor nos aguardaba con la transmisión de Televisa. Mis ahora amigos, no hablaban de otro jugador que no fuera Luis García, hombre completamente desconocido para mí hasta ese momento. "¿Quién es ése?", se me ocurrió preguntar. "¿No sabes quién es Luis García? No manches. ¿De dónde sacaste a tu primo, Raúl?" No volví a decir una palabra en todo el partido.

Ninguno de ellos 'le iba' al América, pero aquella tarde todos estaban con Luis García, el ídolo de México en esos días. Las Águilas anotaron primero, de penal; podría jurar —y nunca pensé decir esto— que es el único gol que recuerdo haber visto sin sentir absolutamente nada. "Y fue de Luis García", dijeron con emoción todos mis nuevos amigos.

De los vecinos de mi primo, como en cada cuadra del mundo, uno de los niños que conformaban esa 'palomilla', era mayor que todos por dos años, aproximadamente. Todas las dudas en materia de resultados, posiciones en la tabla, marcadores globales, etc., recaían sobre él. Aquél partido ya era 'la vuelta', por lo que preguntaron: "Pedro, ¿y cómo van en el global?" "Uno, uno", respondió el hombre sabio de 11 años de edad; y después explicó el por qué. Ahora lo entiendo perfectamente, pero recuerdo que aquél día sólo podía escuchar palabras que parecían de otro idioma, y era tan fácil como: "se suman los goles de los dos partidos".

En fin, la tarde fue mucho más corta de lo que esperaba. Antes del medio tiempo, Claudinho anotó el empate, y la verdad es que no lo recuerdo, pero casi estoy seguro de que se fue a festejar con su hijo, detrás de la portería (esa es para ti, Lara). Ya en el segundo tiempo, Jafet Soto marcó el segundo para los Canarios. Todas las jóvenes caras eran de desilusión, menos la mía, que se acercaba más a un gesto de aburrimiento. "Ya vámonos a jugar, ya no los van a alcanzar", dijo Ray. Pedro respondió molesto que esperara; no sé si fue porque el América perdía, o porque sabía que la verdad era esa: empatar el global estaba complicado.

Durante toda la transmisión me llamó la atención un jugador, un tal 'Chícharo'. Y no por su calidad —misma que a esa edad ni siquiera habría podido distinguir—, sino por su apodo. Fue precisamente él quien puso el pase para el tercer gol, y la sepultura para las Águilas. Resulta que es el padre del último gran héroe mexicano en materia de futbol.

Algo pasó en mí esa tarde. De repente sentí ganas de ver los partidos del equipo en el que jugaban mis ídolos. El Necaxa también estaba en la liguilla, así que tenía oportunidad de seguirlos. Pero los vi hasta que jugaron las semifinales, contra el emblemático Toros Neza de Enrique Meza, Mohamed, el 'Pony' Ruiz, Lussenhoff, Larios, y compañía. No vi la ida. La vuelta fue en el Neza 86. Lo único que recuerdo es que los de casa se llevaron el triunfo, y como buen niño, estaba dispuesto a alentar a cualquier equipo que enfrentara Toros Neza, con tal de que perdieran el campeonato. Y así fue, aquella final de verano fui Chiva por unas semanas.

(En aquél Chiverío militaban jugadores de la talla de Ramón Ramírez, Alberto Coyote, Claudio Suárez, el 'Tiburón', entre otros. Todos ellos dirigidos por el 'Tuca' Ferreti).

Mis recuerdos de aquella final en la ida, son prácticamente una imagen borrosa, algo así como una de las mejores portadas de discos que he visto en mi vida. Pero la vuelta fue inolvidable. Sólo esperaba que las Chivas ganaran el partido, como fuera. Nunca esperé ver una cantidad tan holgada de goles en un solo encuentro: siete. Seis del Club Guadalajara y uno de Toros Neza. Cuatro de esos goles fueron cortesía de Gustavo Nápoles, es por eso que nunca olvidaré su característico festejo de imitar a un gusano sobre el pasto.

Jamás imaginé que ese domingo tuviera tal impacto en mi vida.